En este video, el pediatra español Carlos Gonzalez, nos explica cuando iniciar la alimentacion complementaria.
Leer Mas...
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos González. Mostrar todas las entradas
sábado, 21 de enero de 2012
0
comentarios
1/21/2012
Inicio de la alimentacion complementaria, por Carlos Gonzalez
Escrito por Viviana
-
Categoria
bebes,
Carlos González,
videos
jueves, 20 de octubre de 2011
0
comentarios
10/20/2011
Carlos González habla sobre las vacunas
Escrito por Viviana
-
Categoria
Carlos González,
videos
Click en el título para acceder al video.
Leer Mas...
lunes, 27 de diciembre de 2010
0
comentarios
12/27/2010
Carlos Gonzalez: razones para SI vacunar a los niños
Escrito por Viviana
-
Categoria
Carlos González
LAS VACUNAS: COSAS QUE NO SON CIERTAS (DR. CARLOS GONZÁLEZ)Vacunas: Cosas que se dicen y no son ciertas
Las vacunas protegen a los niños para toda la vida de enfermedades que pueden dejar graves secuelas o incluso causar la muerte. Desde hace un tiempo es relativamente fácil encontrar familias que no quieren vacunar a sus hijos. Habitualmente han leído información incompleta, exagerada o simplemente falsa en algunos libros y en ciertas páginas de internet.
En este artículo intentaremos desmentir algunos de esos mitos. Sólo algunos, porque los errores que dan vueltas por ahí son muchos, y desmentirlos todos con detalle requeriría un libro entero.
Hay enfermedades que casi han desaparecido en los países industrializados porque se vacuna a los niños. Pero podrían volver si se dejase de vacunar. Por eso los gobiernos siguen gastándose el dinero en vacunas. Si pudieran ahorrárselas, se las ahorrarían. En los países del Este, por ejemplo, disminuyó la tasa de vacunaciones con la caída del régimen comunista. En 1993 hubo en Rusia una epidemia de difteria, con 15.000 enfermos y 470 muertos.
Existen muchas vacunas, además de las que están en el calendario oficial de vacunación. No se administran todas, sino solo las más adecuadas a los riesgos de cada país. En España no nos vacunamos de la encefalitis japonesa (en Japón sí, por supuesto). La primera vacuna que se inventó fue la de la viruela. Resultó tan eficaz que se consiguió erradicar la enfermedad en todo el mundo. Hace décadas que no se vacuna de la viruela en ningún país del mundo, ya no es necesario. La viruela se pudo erradicar porque solo afecta al ser humano, y porque el virus no puede mantenerse vivo fuera de un individuo enfermo. Por desgracia, la mayoría de las enfermedades no cumplen estos requisitos; los microbios se pueden transmitir por animales, o permanecer durante años en el suelo, y por tanto jamás se podrán eliminar.
Las vacunas cuestan dinero, pero nos las ponen gratis. Es absurdo pensar que el gobierno va a gastar dinero en vacunas que no se consideran muy necesarias. Es lo que ocurre con la gripe: cada otoño se hace una campaña para que se vacunen los ancianos y algunos enfermos crónicos. ¿Por qué no vacunar a todo el mundo? ¿Es que los jóvenes no pueden tener la gripe? No, lo que ocurre es que un joven pasa la gripe en su casa, mientras que un anciano puede que necesite ingresar en el hospital. Al joven le convendría vacunarse, pero el gobierno no ve necesario regalarle la vacuna. A veces se oye decir que el sarampión es una enfermedad leve, que antes no se vacunaba y todos lo pasábamos. Es cierto, pero muchos morían. En la última epidemia de sarampión en Holanda (1999-2000) hubo casi 3.000 enfermos, algunos con complicaciones graves: 130 casos de neumonía, 5 casos de encefalitis (infección del cerebro) y 3 muertos.
Cada año mueren en el mundo más de 700.000 niños por el sarampión; incluso en Europa, entre niños bien nutridos, muere uno de cada 1.000 enfermos. El que los otros 999 sobrevivan no nos debe dar la impresión de que sea una enfermedad sin importancia.
En cualquier farmacia (y no digamos en una parafarmacia) podemos encontrar cientos de productos que no son útiles para mejorar la salud: cremas y productos de belleza, suplementos nutricionales, tónicos y reconstituyentes... Podemos comprarlos, si lo deseamos, pero ningún gobierno del mundo nos los va a regalar. UNICEF ha preparado un interesante documento, el Immunization summary, que contiene, entre otros datos, el calendario de vacunaciones y el porcentaje de niños vacunados en los distintos países del mundo (está publicado en internet). En este documento se observa que países como Cuba, Corea del Norte o la República Islámica de Irán tienen calendarios muy similares al nuestro y tasas de vacunación altísimas. ¿Estarán ellos también al servicio de los laboratorios farmacéuticos? Por cierto, Cuba es un importante exportador de vacunas, gracias al excelente trabajo científico del Instituto Finlay de La Habana.
La edad de vacunación depende del equilibrio entre dos factores. Si se ponen demasiado pronto, a veces no son efectivas, porque el sistema inmunitario del bebé todavía no responde (si no fuera por ese problema, se pondrían todas las vacunas al nacer, en el hospital, y asunto resuelto). Si se ponen demasiado tarde, aumenta el riesgo de que el niño enferme antes de vacunarlo. Por eso los países africanos suelen poner las vacunas un poco antes que los europeos, mientras que los países nórdicos (con un excelente sistema sanitario, para atajar cualquier posible brote) se permiten el lujo de empezar un mes más tarde e incluso de poner una dosis menos de la serie básica (difteria, tétanos, tosferina y polio). Pero, en general, mes arriba o mes abajo, el calendario vacunal de todos los países del mundo es muy similar. Cuando el riesgo de infección es mayor, es preciso adelantar las vacunas.
Un brote de sarampión en Barcelona obligó a adelantar temporalmente la vacuna triple vírica de los 15 a los 9 meses. En algunos sitios se puede leer que en Japón no vacunan a los niños hasta los dos años. Es falso. Tal como se muestra en la web de su Ministerio de Salud, los niños japoneses reciben antes del año dos dosis de polio oral y tres de difteria, tétanos y tosferina. Retrasar las vacunas o ponerlas después del año (o de los dos años) significa exponer al niño a un peligro de infección. Y las vacunas no son demasiado fuertes para bebés tan pequeños, y tampoco sobrecargan su sistema inmunitario ni nada por el estilo. En realidad, a las pocas horas de nacer un bebé ya está invadido por millones de microbios de cientos de especies distintas; las vacunas solo añaden unos pocos microbios más, y encima muertos (o medio muertos, en el caso de la triple vírica).
Normalmente no. En los últimos brotes de sarampión en Holanda y en Barcelona, que antes mencionamos, casi todos los afectados estaban sin vacunar. Pero en algún caso podría ocurrir que una parte importante, incluso la mayoría de los enfermos en una epidemia, estuvieran vacunados. Es muy fácil esgrimir ese dato como si fuera la prueba de que la vacuna es inútil, incluso peligrosa. Pero unos sencillos cálculos demuestran que no es así, ni mucho menos. Supongamos que, en cierto país, el 97% de los niños están vacunados, y supongamos que la cosa está repartida uniformemente. En cualquier pueblo, en cualquier barrio, en cualquier escuela, el 97% de los niños están vacunados.
Supongamos que la vacuna es completamente inútil. Hay una epidemia. Enferman miles de niños. ¿Cuántos de ellos estarán vacunados? ¡Pues el 97%, por supuesto! Por cada 3 enfermos sin vacunar, encontramos 97 enfermos vacunados. Si en vez de un 97% encontramos un 91% de enfermos vacunados, quiere decir que la vacuna ha sido eficaz. Y no hay que pensar que se trata de una pequeña reducción del 6%, no se calcula así. A los 9 enfermos sin vacunar, manteniendo la proporción 97:3, corresponderían 291 enfermos vacunados. Como en vez de 291 hay sólo 91, se han evitado 200 casos, y la reducción (la eficacia de la vacuna) es de casi el 69%. Una reducción así ya sería suficiente motivo para vacunar a los niños, pero, en realidad, la eficacia de las vacunas es muy superior.
¿Y si en la epidemia el 52% de los enfermos están vacunados? Por 48 casos sin vacunar hubiéramos esperado 1.552 enfermos vacunados; se han evitado 1.500 casos, y la eficacia de la vacuna supera el 96%. Muchísimos, pero todavía habrá quien diga: La vacuna no hace nada: ¡total, la mayoría de los enfermos estaban vacunados!. La ignorancia es atrevida.
Antes de usar masivamente cualquier vacuna se han hecho numerosos estudios durante décadas, en el laboratorio, en animales y en voluntarios adultos para comprobar su eficacia y su seguridad. Y antes de juntar una nueva vacuna con otras ya existentes, para administrarlas al mismo tiempo, se tienen que volver a hacer nuevos estudios, para demostrar que juntas son igual de eficaces y tienen tan pocos efectos secundarios como separadas.
Las vacunas se juntan por comodidad, por motivos económicos y ecológicos (las jeringuillas también cuestan dinero y contaminan), y sobre todo, por ahorrarle algunos pinchazos al niño.
Los efectos secundarios de las vacunas son bien conocidos, y nadie pretende ocultarlos. Sería completamente contrario a la costumbre habitual de los laboratorios farmacéuticos, que a veces parece que más que ocultar los efectos secundarios, los exageran. Leer el prospecto de cualquier simple analgésico, antibiótico o anticonceptivo casi da miedo.
http://www.vacunasaep.org
domingo, 18 de abril de 2010
1 comentarios
4/18/2010
"Los niños 'indigo' y los niños 'cristal' no existen": Carlos Gonzalez
Escrito por Viviana
-
Categoria
Carlos González
Yo fui a un congreso sobre “niños del tercer milenio”, que es una manera de decir “los niños de ahora”. Los niños “índigo” y “cristal” no existen. El concepto mismo es una gran mentira y una gran estupidez. Las características que habitualmente se usan para etiquetar a los “niños índigo” se pueden aplicar a prácticamente cualquier niño, en cualquier lugar y en cualquier época. En las últimas décadas se había divulgado una idea del niño como un ser sin sentimientos ni necesidades afectivas, que “lo podías dejar con cualquiera”, que obedecía, comía y dormía si le ponías límites (pero, si no, estaba todo el rato buscando la manera de fastidiar).Al descubrir que los niños en realidad no son así, sino que tienen sentimientos, necesidades afectivas y capacidades morales y sociales, algunos les han llamado “índigos”. Da mucha pena (y también un poco de miedo) que algunas personas prefieran creer que sus hijos son mutantes introducidos entre nosotros por los extraterrestres que admitir que son seres humanos, dotados de libre albedrío, de memoria, inteligencia y voluntad.
Desde | Amor Maternal
jueves, 11 de febrero de 2010
0
comentarios
2/11/2010
Carlos González: La lactancia evita el cáncer de mama.
Escrito por Viviana
-
Categoria
Carlos González,
lactancia

“Por cada 12 meses más de duración media de la lactancia materna, se podrían evitar, en los países desarrollados, 50.000 casos de cáncer de mama al año, un 11% DEL TOTAL, según los resultados de 47 estudios realizados en 30 países por el Grupo de Colaboración sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama (…)”
“Pero es que además la lactancia materna previene el cáncer de ovario, la osteoporosis y la anemia en la madre. Y todo esto es apenas nada comparado con los efectos sobre la salud del bebé. ¿Qué esperan los ministerios de salud para convertir la lactancia materna en una de sus prioridades?”
Carlos González
La postura oficial nos informa de que la prevención es importante: ejercicio, dieta, evitar el tabaco, … pero se olvidan de algo efectivo para miles de mujeres y gratuito: la lactancia materna.
Carlos González, pediatra, experto en lactancia materna y autor de tres libros de culto de la crianza y la lactancia, explica en este contundente artículo que la lactancia puede evitar un 11% de casos y que las mamografías son discutibles, recuerda el negocio que hay detrás de la alimentación artificial de los bebés, recrimina a las autoridades su estrategia centrada en radiografías y les demanda que apoyen a las madres que desean optar por la lactancia desde todos los frentes.
El artículo se titula “La lactancia evita el cáncer de mama” y fue publicado en el 2007, en la revista Única:
Por cada 12 meses más de duración media de la lactancia materna, se podrían evitar, en los países desarrollados, 50.000 casos de cáncer de mama al año, un 11% del total, según los resultados de 47 estudios realizados en 30 países por el Grupo de Colaboración sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama.
Las autoridades sanitarias luchan desde hace décadas contra el cáncer de mama. Al principio se aconsejaba la autoexploración, ¿se acuerda? Hace ya mucho que se demostró que no sirve para nada.
Ahora se promocionan las mamografías periódicas. Su eficacia es muy discutida, pero al menos algunos expertos creen que pueden servir para algo. No para evitar el cáncer, sino para detectarlo pronto y poder curarlo, lo que los médicos llamamos “prevención secundaria”.
Se dedica mucho dinero a realizar cientos de miles de radiografías, a formar a cientos de especialistas que las practican, a escribir cartas que recuerdan a las mujeres que ya les toca la prueba. Y cuando en esas radiografías se detecta algo no es el fin, sino apenas el principio de años de duros tratamientos, muy costosos para el sistema sanitario, enormemente angustiosos y dolorosos para las pacientes, sin éxito asegurado.
En cambio, la lactancia es una “prevención primaria” de miles de mujeres que se evitarían así la biopsia, los efectos secundarios de la medicación, los riesgos de la intervención… jamás tendrían cáncer. De momento es la única estrategia conocida y aplicable para prevenir el cáncer de mama (tener muchos hijos también ayudaría, pero hay que reconocer que no es tan fácil de aplicar).
Solo por eso, por prevenir el cáncer de mama, deberían los gobiernos gastar millones en ayudar a las madres lactantes, impulsar los hospitales amigos de los niños, formar a los profesionales, alargar el permiso de maternidad… Pero es que además la lactancia materna previene el cáncer de ovario, la osteoporosis y la anemia en la madre. Y todo esto es apenas nada comparado con los efectos sobre la salud del bebé.
¿Qué esperan los ministerios de salud para convertir la lactancia materna en una de sus prioridades?
Pero (siempre hay un pero), el aumento de la duración de la lactancia significaría que casi ningún niño tomaría el biberón. Hace mucho tiempo, cuando aún había pesetas, los niños españoles consumían cada año unos 20.000 millones de pesetas en leche de biberón. La realidad es que la lactancia materna es buena para la salud de todas, pero es mala para la economía. De algunos.
Carlos González
Desde | El Blog Alternativo
viernes, 11 de septiembre de 2009
0
comentarios
9/11/2009
Libro del Mes: "Besame mucho" Carlos González
Escrito por Viviana
-
Categoria
Carlos González,
libro del mes

El libro no es nuevo, pero me gusta que las "nuevas mamás" estén al tanto.
El autor explica nada más empezar que se trata de un libro escrito en defensa de los niños. ¿Por qué lloran? ¿Por qué quieren estar en brazos? ¿Por qué no quieren dormir solos? A esas y a otras muchas preguntas se encuentra respuesta en sus páginas.
Está dirigido lógicamente a los padres que tienen niños pequeños, pero también para todos aquellos tratamos de conservar en nosotros algo de aquel niño que fuimos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







