jueves, 26 de noviembre de 2009

0 comentarios 11/26/2009

Partera a los 16 años

Escrito por Viviana - Categoria
De la etnia mixe, oriunda del pueblo de Santa María Alotepec, Bertha Martínez ejerce como partera desde los catorce años y atiende, sobre todo, a las más jóvenes de su localidad, según explicó en entrevista con Efe...
Con sólo 16 años, Bertha Martínez Sebastián combina su asistencia a la escuela con su labor de partera tradicional en un aislado pueblo del estado de Oaxaca, sureste de México, donde ha atendido más de 40 partos en su corta existencia.

De la etnia mixe, oriunda del pueblo de Santa María Alotepec, Bertha Martínez ejerce como partera desde los catorce años y atiende, sobre todo, a las más jóvenes de su localidad, según explicó en entrevista con Efe.

Para ser atendidas en un hospital público, las mujeres embarazadas de esta población deben viajar durante cuatro horas para llegar a la ciudad de Oaxaca, capital del estado.

Bertha dijo que su corta edad ha generado la desconfianza de algunas mujeres, pero comentó que son cada vez más las que ponen a sus hijos en sus manos, en particular las más jóvenes de "entre 19 y 32 años" .

"La primera vez que ayudé en el parto, con 14 años, recibí a un niño. Como era la primera vez que asistía, al principio sí sentí miedo, pero ya que nació el bebé fue muy hermoso" , relató la joven partera.

En México, el número de parteras tradicionales es cada vez menor, aunque hay sitios, especialmente en las zonas indígenas y rurales del país, donde las mujeres aún conservan las técnicas de la medicina naturista, con el apoyo de la herbolaria, tal y como hace Bertha Martínez.

Lo común es que sea la madre o la abuela quien deje en herencia este oficio a sus descendientes e incluso hay quienes "sueñan" que serán parteras y manifiestan conocer las habilidades de esta práctica por medio del sueño, explicó.
En su caso, aprendió el oficio a través de organismos civiles que promueven métodos naturistas, entre ellas la organización Nueve Lunas, que tiene un programa de formación para parteras llamado "Luna Llena" .

Desde los 14 años, Bertha es miembro de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos de México y desde entonces asiste también a congresos internacionales y cursos de capacitación en Morelos y Chiapas, estados contiguos a Oaxaca.
En la también ciudad mexicana de Guadalajara aprendió recientemente técnicas de acupuntura, que utiliza en su pueblo para sanar a la población, con el apoyo de la Asociación para la Preparación de Acupunturistas Indígenas, organismo que ayuda a promover la salud en sus comunidades.

Bertha combina su labor de partera con las clases escolares del tercer nivel de bachillerato, que estudia gracias al apoyo de una beca, y que planea continuar hasta llegar a ser médico profesional, aunque su meta es conocer la medicina naturista y las funciones completas del cuerpo humano.

Hasta ahora, una de sus prioridades ha sido utilizar y promover el uso de plantas medicinales para sanar enfermos.

"A mí me gusta decir que siempre es mejor con plantas medicinales porque no contienen tantos compuestos químicos, son algo natural que conocían nuestros antepasados y es una herencia que tenemos y que debemos aprovechar" , señaló.

La casa de Bertha es también su consultorio. Ahí proporciona consejos y tratamiento a quienes llegan tanto por embarazo como por tener algún malestar corporal.

Aunque también realiza visitas a las casas de sus pacientes, pues la mujer embarazada de las poblaciones indígenas prefiere tener un alumbramiento en su hogar y rodeada de los miembros de la familia.

Para Bertha Martínez, ser una adolescente partera no es algo sencillo, menos cuando intenta recuperar los conocimientos de herbolaria que los nativos de estas tierras conocían en detalle, muchos de los cuales se han perdido.

Desde | El Universal
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lunes, 23 de noviembre de 2009

0 comentarios 11/23/2009

Vínculo parental (Attachment Parenting)

Escrito por Viviana - Categoria
La idea del "vínculo paternal" o "attachment parenting" se remonta a los años cincuenta, con los famosos estudios del psiquiatra John Bowlby. El apego entre padres e hijos es "una necesidad biológica" y algo común en todos los primates, sostiene Bowlby. En cada fase de crecimiento, los niños (las crías) buscan la proximidad, el contacto y la protección de una persona adulta. Durante siglos, ésa ha sido la clave de la supervivencia.

Pero las sociedades modernas avanzan -es un decir- en sentido contrario. La separación traumática entre madres e hijos comienza ya en el parto hospitalario, por no hablar de la distancia con las que muchas mujeres viven sus propios embarazos, siempre a expensas de lo que certifique el "experto".

El mundo laboral, diseñado por los hombres y para los hombres, pasa como una apisonadora sobre muchísimas mujeres que no tienen elección: familia o trabajo. Nadie parece plantearse el impacto emocional que causa a madres y niños la separación al cabo de cuatro meses, ni cómo esa ruptura forzosa afecta a la salud y a la vida emocional del pequeño, que se pasa la mayor parte del día en brazos ajenos, enganchado al falso consuelo del chupete y del biberón.

Las barreras en las familias se van haciendo cada vez más altas, y pronto vendrá la maratón de actividades extraescolares. El caso es estirar las jornadas de los niños tanto como las nuestras, cubrir lo más posible las ausencias y reducir los "lazos" entre padres e hijos a un beso de buenas noches. A veces ni eso.

La antropóloga Margaret Mead realizó hace cuatro décadas un estudio entre varias tribus del mundo y demostró que las más violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico con los padres a edad temprana.

La doctora Marcelle Geber tuvo la osadía de comparar la "tribu" europea y sus "civilizadas" costumbres (bebés al biberón, en habitaciones separadas, empujados en carritos) con 308 niños criados a la vieja usanza en Uganda (amamantados a demanda, compartiendo cama, a lomos de sus madres). Su conclusión: los niños africanos aventajaban a los blancos en capacidad motriz y en capacidad intelectual durante el primer año.

Y así llegamos hasta el doctor William Sears, padrino del "attachment parenting", más de una década rebelándose contra la pediatría oficial y promoviendo una relación más cercana y armoniosa entre padres e hijos. Sus consejos han servido de acicate para miles de padres de todo el mundo, reunidos en Attachment Parenting International, que cuenta ya con grupos en países europeos como Gran Bretaña, Holanda y Alemania.

Según William Sears, los cimientos del "vínculo" se crean en el alumbramiento, en ese "período sensitivo" tan común al de todos los mamíferos y tan ajeno a los asépticos protocolos hospitalarios. La lactancia, advierte, es una fuente de alimento no sólo material sino también emocional para un niño en los primeros meses de vida.

Sears aconseja cargar con todo lo posible con los niños, en brazos o colgados, pero manteniendo la proximidad física y el contacto. El pediatra del "apego" defiende a capa y espada las virtudes de la cama familiar o colecho y resume sus siete "mandamientos" en dos: cree en el llanto de tu hijo y ¡cuidado con los "expertos"!
Como respuesta a tantos y tantos libros "crueles y despiadados", el pediatra Carlos González decidió precisamente escribir "Bésame mucho". "Creo, sinceramente, que los padres lo harían mucho mejor si no hubieran existido todos esos manuales que incitan a desconfiar de los niños y a tratarles con total desprecio".

"No quiero entrar en lo que es bueno o malo para el niño a largo plazo, si va a ser más o menos inteligente porque duerma contigo o los lleves en brazos", afirma Carlos. "Lo que los niños necesitan, hoy y ahora, es afecto y proximidad. Y lo que han aconsejado por desgracia los "expertos" durante muchos años es justo lo contrario, hasta el punto de prohibir casi el contacto entre madres e hijos".

El autor de "Bésame mucho" nos recuerda los experimentos con gorilas que se "olvidan" de cómo ser madres cuando las meten en la jaula. A los hombres y a las mujeres, sostiene, nos pasa algo similar: vivimos en estado de cautividad, confinados en ambientes artificiales, atrapados por normas culturales y alejados de nuestros instintos y nuestros imperativos biológicos.

González pone sobre el tapete un estudio comparativo sobre la crianza de los niños en varias culturas, publicado hace cuatro años en la revista "Pediatrics"... En 25 de 29 sociedades, los niños dormían con la madre o con los dos padres. En 30 de 30, los niños eran trasportados en brazos o a la espalda. En todas ellas se les amamantaba a demanda y la edad media del destete estaba entre los dos y los tres años.

El pediatra rompe también con el mito de que los hombres se han lavado las tradicionalmente las manos, y se remite a "La Historia Natural de la Paternidad" de Susan Allport: "El alejamiento del padre es fruto de la revolución industrial. Los padres han trabajado toda la vida en casa o han velado por la protección de sus hijos. Su papel puede cambiar, como lo está haciendo ahora, pero hay que acabar con ese mito".

Años de experiencia como padre y de consulta como pediatra, le han permitido también a Carlos González conocer muy de cerca el dilema de tantas familias de hoy en día... "Eso del tiempo de calidad es un cuento. Con los niños hay que estar, simplemente estar, y no obsesionarse con cronometrar los minutos que se pasa con ellos y aprovecharlos al máximo para hacer algo importante".

Desde | En buenas manos
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martes, 10 de noviembre de 2009

0 comentarios 11/10/2009

Los Embajadores de Buena Voluntad de UNICEF aparecen en anuncios de vídeo en favor de los derechos del niño

Escrito por Viviana - Categoria
Un grupo de Embajadores de Buena Voluntad de UNICEF se han unido para conmemorar el 20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño en unos anuncios de servicio público destinados a llamar la atención sobre este innovador pacto internacional de derechos humanos. La Convención cumple 20 años el 20 de noviembre.

En los anuncios de servicio público de 30 segundos, los prominentes partidarios de UNICEF promueven las numerosas causas que son tan importantes para ellos. La actriz y activista Mia Farrow, por ejemplo, habla sobre el derecho del niño a estar protegido contra la violencia. El pianista clásico Lang Lang aborda el derecho a jugar. Y la modelo y empresaria Claudia Schiffer habla sobre el derecho a recibir una educación de calidad.

"El derecho de todo niño"

En su anuncio de televisión, la cantante y compositora Angélique Kidjo dice: "Para demasiados niños en esta tierra, estar vivo es estar en el infierno. Obligados a luchar en las guerras... concebidos para realizar trabajos nocivos... explotados sexualmente. o víctimas de la trata fuera de sus casas y sus familias. Seamos claros: El derecho de todo niño es estar libre de cualquier tipo de daño".

La campaña de anuncios de servicio público también cuenta con la presencia de Su Majestad la Reina Rania Al-Abdullah de Jordania, el cantante y productor Youssou N'Dour, el actor Ewan McGregor y el cantante y compositor argentino-venezolano Ricardo Montaner, entre otros.

Vea la serie completa de anuncios de servicio público en el sitio web de UNICEF donde se conmemora el 20º aniversario de la Convención, www.unicef.org/rightsite. En las próximas semanas se incorporarán más anuncios de servicio público.

Vidas reales, cambio verdadero


El autor de éxito Ishmael Beah, Primer Abogado de UNICEF para los niños afectados por la guerra, participó en la campaña porque él mismo comprendió un día de primera mano la importancia de la Convención. A la edad de 13 años fue reclutado para luchar en la guerra civil en Sierra Leona, y dos años después -con la ayuda de UNICEF- logró escapar y comenzar una nueva vida.

La Convención prohíbe el reclutamiento de niños menores de 18 años en conflictos armados.
"Cuando la gente habla acerca de los derechos, a veces piensan que solamente existen en el papel", dice el Sr. Beah. "En realidad se trata de proteger la vida humana, y si usted no puede protegerla desde la infancia, cuando es joven, cuando es vulnerable, entonces ya no hay vida más adelante."
En los viajes del Sr. Beah alrededor del mundo en nombre de UNICEF, ha visto a niños como él, cuyas vidas son tan resistentes que merecen una segunda oportunidad.

Todos los derechos, todos los niños

Los embajadores esperan poder ayudar a llamar la atención del mundo sobre la Convención, un tratado internacional jurídicamente vinculante que ha ayudado a moldear la legislación, que orienta la labor de las organizaciones no gubernamentales y que ha cambiado las vidas de millones de niños.

Sin embargo, la Convención no ha logrado garantizar aún los derechos y los servicios básicos, la protección contra la explotación y una vida mejor para todos los niños del mundo.

"Los derechos del niño no se están cumpliendo", dice la Sra. Farrow, que ha pasado los últimos 10 años viajando en nombre de UNICEF a algunas de las zonas del mundo más afectadas por los conflictos, incluida la región de Darfur, en el Sudán, Angola, la República Centroafricana y Haití. "La indignación me acompaña todos los días", añade.

Una responsabilidad compartida

Lo que la Convención necesita en primer lugar -y lo que los embajadores esperan lograr- es el reconocimiento básico de que los niños tienen derechos y que toda persona tiene la responsabilidad de mantenerlos.

"Tenemos que abrir los ojos un poco más, abrir nuestros corazones y ser más activos en la promoción de los derechos del niño", afirma la Sra. Farrow, "hasta el nivel en el que realmente influya en cada familia, en cada adulto y, finalmente, en cada niño"

Desde | Unicef

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viernes, 30 de octubre de 2009

0 comentarios 10/30/2009

Inma Marcos, Comadrona Independiente española

Escrito por Viviana - Categoria
Con cuatro años de edad tenia muy claro que quería ser comadrona, me gustaba mirar y leer los libros de mi madre, revistas sobre bebés y nacimientos y de niña a menudo iba a ver al hospital a mi madre estando ella de guardia. Ella me enseñaba los bebés, y yo crecí sintiendo el mundo de la maternidad muy cercano. Comencé a ir como auxiliar de clínica de mi madre al hospital en algunas de sus guardias. Allí los partos eran muy medicalizados y la comadrona no tenia mucha autonomía.

A los 22 años tuve mi primer hijo y fué un parto muy duro, largo e intervenido. Tuve la mala suerte de romper bolsa con el cérvix duro, formado y cerrado. Después de 17 horas terminó en espátulas sin analgesia. Lo pasé tan mal que se me pasaron las ganas de estudiar comadrona algun día, yo estaba justo terminando los estudios de enfermería. Le dije a mi madre que eso de parir era terrible y que ser comadrona era un horror, siempre rodeada de mujeres sufriendo y no querría estudiar comadrona. En aquel entonces (1988) se habían cerrado las escuelas de comadronas y de todos modos no se podía estudiar.

Empezé a trabajar como enfermera en hospital. Durante dos años y medio estuve trabajando en Urgencias del Hospital Clínico de noche, era un trabajo muy intenso y yo me sentía a gusto, ninguna intención de cambiar. No me renovaron contrato por estar embarazada al final de mi embarazo y tuve mi segundo hijo en ese hospital en el año 1992, un parto también medicalizado pero eutócico, pedí al ginecólogo que no me cortara la episiotomía cuando le vi la tijera en la mano, pero me la hizo diciendo que no quería que yo tuviera incontinencia urinaria en el futuro. En aquella ocasión mi madre que tambien fué mi comadrona procuró por todos los medios que yo no sufriera tanto y tuve tres dosis de petidina y una peridural que no hizo efecto al final. Mi hijo estuvo ingresado por distress respiratorio a causa de las petidinas durante tres días.

A Finales del año 1993 salieron por fin las pruebas de acceso para estudiar comadrona y yo me presenté "obligada" por mi madre, me insistió tanto que me presenté con la idea de no tener que escucharla, y segura que no superaría ese examen. Se presentaban unas 6000 enfermeras y solo había 120 plazas en toda España.

Mi madre fué a la biblioteca de la Unidad Docente de Bellvitge y fotocopió todas las preguntas y respuestas de las autoevaluaciones de las revistas Nursing y ROL de enfermería y me las trajo en un paquete, me instó a estudiar mucho y me llamaba cada noche para preguntarme si estaba estudiando o no, y como lo llevaba. No estudié mucho, pero lo leí casi todo. En aquella época tenía mis hijos muy pequeños, trabajaba y cuidaba tambien de mi suegro que estaba con Alzheimer terminal en mi casa.

Luego en el examen muchas preguntas las sabía por que estaban entre las que mi madre me fotocopió. Había mucha gente, recuerdo que empezaron a nombrar para entrar a examinarse por orden alfabético, en mi grupo empezaron por la G, y tres cuartos de hora más tarde me tocó a mi: Marcos. Eran aulas enormes, en la Universidad de Arquitectura con capacidad para 250 personas y había por lo menos 8 aulas llenas. Y eso en Barcelona, porque el examen era en Barcelona, Santiago de Compostela o Madrid.

Yo pensaba que sería imposible que yo tuviera plaza para estudiar matrona entre todas esas personas.

A las dos semanas supe que SI!! tenía el número 60 de orden!! La número 1 de examen de toda España sacó 80 preguntas bien de las 100 (eran muy enrevesadas, aunque lo supieras no lo acertabas), yo saqué 75 bien y 25 mal porque las contesté todas.

En marzo de 1994 fuí con mi madre a Madrid a escoger el destino, y el 1 de abril empezé mi formación de dos años. Me formé en el Valle Hebrón de Barcelona.

Mi formación fué muy dura, en este centro los partos son muy medicalizados e intervenidos, la autonomia de las matronas raya el 0 y la frase "Esto no es mi trabajo y no tengo por que hacerlo" flotaba en el aire.

De entrada el inicio de la nueva formación de comadronas estaba boicoteada por la SEGO, cuyo presidente era el Jefe de Servicio del hospital donde yo estaba. Me prohibieron asistir ningún parto y "ponerme un guante", me escondieron las primeras semanas en la sala de Monitorización. El ambiente se fué relajando poco a poco por que yo colaboraba mucho con el equipo. Había mucho trabajo y necesitaban manos, yo hacía todo lo que podía. Llegué a asistir 8 partos en ese período.

En el mes de septiembre se levantó el boicot y pude asistir más partos, pero cada uno era una pelea, por que siempre ponían a los residentes de gine de primer año por delante. Muchas veces tenía que esconderme en los lavabos a llorar de desesperación. Nadie del equipo se hacia cargo de mi formación. Las comadronas estaban despechadas y excepto unas pocas que me cuidaron bien me trataban como una intrusa. Entonces lo que sé de partos me lo enseñaron los residentes de obstetricia.

En este hospital la norma es la monitorización interna y todas las cabecitas de los bebés la sufrían. Hoy en día me arrepiento terriblemente, pero debido a ello monitoricé internamente cientos de mamás, no me quedaba otra, yo allí no tenia ninguna autonomía y solo cumplia órdenes. Yo al menos lo intentaba hacer con el máximo cuidado. También se revisaban todos los cérvix después del parto, fueran partos eutócicos o instrumentados, y tuvieran o no las madres anestesia peridural. Ponían valvas en vagina y tiraban del cervix con pinzas de Foster. Esa manera de trabajar no la he visto nunca luego en otros centros hospitalarios donde he trabajado.

Terminé mi formación el 30 de marzo de 1996 teniendo muy claro lo que yo no haría jamás a una mujer de parto.

Empezé a trabajar en un hospital comarcal a 20 km de mi casa (Parc taulí de Sabadell) donde la autonomía profesional de las comadronas era mayor. Todos los partos normales por norma eran de comadrona. Habia muy buen ambiente y yo estaba muy contenta. Hice suplencias en cuatro hospitales más pero mi contrato más largo era en este hospital.

Yo era entonces una defensora a ultranza de la lactancia materna y estaba metida en asociaciones pro-lactancia, tuve mi tercer hijo en este hospital. Fué un parto natural con las limitaciones hospitalarias: Monitorización continua excepto cuando yo me la arranqué en el pre-expulsivo, via endovenosa, posición para parir semitumbada en litotomia. Al menos no tuve desgarro ni episiotomía y mi hijo pudo disfrutar contacto inmediato piel con piel sin seccionar cordón. Me atendió una compañera que yo había elegido.

Estuve un año dedicada a mi hijo sin trabajar y luego me reincorporé. Me volví más que antes una defensora del parto natural y pude atender muchos partos naturales en hospital, pero siempre tenía que trabajar defendiéndome y defendiendo a las mujeres. El ambiente no favorecía nada. Mi meta entonces era lograr que los partos en hospital se parecieran lo más posible a los partos en casa. Luego el tiempo me ha demostrado que el parto más natural y menos intervenido en hospital no es comparable a un parto en casa.

Me preguntaban por qué no asistía partos en casa y yo decía que admiraba mucho a los que lo hacían, que eran unos valientes, pero que hasta que las cosas no estuvieran aquí tan organizadas como en Holanda yo no daría el paso.

Sucedió a finales del año 2000 que a causa de una alergia al látex se me denegó la plaza fija en el hospital en que yo llevaba 5 años trabajando.

Me consideraron no apta para trabajar en zona quirúrgica y me daban a cambio una plaza de enfermera en consultas externas del mismo hospital.

Yo me hundí en la desesperación más absoluta. Se me estaba diciendo que debía dejar de ejercer mi profesión, no podría recibir más bebés. Siempre me quedaba la atención primaria, pero....

Recibí muchos apoyos y animos desde la lista de parteras comadronas (era esa la que funcionaba mas fuerte aquellos días).

Pero el email que me hizo ver la luz al final del tunel fué el de Jesús Sanz, comadrón de Tenerife que me lanzó la idea.

Recuerdo que me escribió algo así como: "Ya que no te dejan trabajar en zona quirúrgica, ¿por qué no te vas a zona no quirúrgica? ¡Lánzate a los partos en casa!

Y fué ahí cuando me di cuenta que eso era lo que yo quería hacer y me puse en ello.

Antes de eso llevábamos como mínimo un par de años compartiendo muchas cosas via internet. Gracias a Jesús y unos cuantos más se me abrió delante un mundo que no conocía mucho. Tuve acceso directo a toda la sabiduría de personas como Jesús, como Raquel Schallman, y muchas otras.

Ningún libro de obstetricia me ha enseñado lo que me han enseñado ellos.

Bueno, ahora estoy segura de que alguien allá arriba se lo montó para que yo tuviera alergia al látex. Por que estaba claro que yo tenia que hacer lo que ahora hago.

Es decir recibir la Vida a este mundo de la manera más digna y respetada que se puede concebir.

Así fué como acabé asistiendo partos en casa , y ahora ya llevo unos 250 partos asistidos. Y todos y cada uno de ellos me siguen enseñando. Nunca encontré dos iguales.

He tenido algunas complicaciones y situaciones graves, pero de momento las he sabido resolver y espero que en el futuro podré seguir haciéndolo.

Desde | Comadronas Radicales

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miércoles, 28 de octubre de 2009

0 comentarios 10/28/2009

Madres sin leche: el fin de un mito

Escrito por Viviana - Categoria
Según se desprende del estudio realizado por profesionales del ABS Parets y el DAP Mollet del ICS",las encuestas indican que las madres dejan de lactar a sus hijos mayoritariamente por hipogalactia (poca leche), pero la hipogalactia no es una enfermedad, ni una deficiencia natural, sino la consecuencia de un cúmulo variado y complejo de motivaciones psicológicas, sociales, económicas, junto con creencias, mitos y tabúes".
"La discrepancia entre aquellas madres que son capaces de amamantar a sus hijos y aquellas que lo consiguen pone en evidencia que el "fallo" es más de las personas que deben apoyar a las mujeres, que de las propias mujeres que intentan lactar."

Coincidiendo con estos resultados la WABA, red mundial pro-lactancia que trabaja en colaboración con el UNICEF, considera como INFORMACIÓN CLAVE a transmitir que prácticamente todas las madres pueden dar de mamar a su bebé.

Es importante contar con el apoyo y ayuda de familiares, amigas, personal de la salud y empresarios. La inseguridad sobre la propia capacidad para producir leche, el miedo a que el bebé se quede con hambre, el llanto del bebé, la creencia popular de que la cantidad de comida ingerida es directamente proporcional a los periodos de sueño y la inadecuación del peso del bebé a las tablas en uso, son las razones principales que suelen llevar a las madres a pensar que padecen hipogalactia, tal como viene registrando ALBA-LACTANCIA MATERNA, asociación de apoyo a la lactancia que atiende anualmente más de 2000 consultas, situación que puede verse agravada si además existe una técnica de lactancia inadecuada.

Sin embargo, cuando a esas mismas madres se las informa del manejo básico de la lactancia materna y se las tranquiliza respecto a sus dudas y temores al tiempo que tienen ocasión de observar a otras madres en situaciones similares a la suya seguir adelante con sus lactancias, pronto desaparecen sus miedos y amamantan felizmente sin problemas de producción de leche.

Madres que ya estaban con lactancia mixta o que incluso hacia ya días que no amamantaban han relactado sin problemas y han seguido con lactancia materna exclusiva durante meses.

La conclusión es clara: Puede que existan madres sin la suficiente información pero difícilmente existen madres sin capacidad para producir leche.

Inma Marcos
Comadrona

Desde | Holistika

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lunes, 26 de octubre de 2009

0 comentarios 10/26/2009

Escritora francesa culpa al machismo de que el parto sea doloroso

Escrito por Viviana - Categoria
* El dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo" impuesta por el sexo masculino.
* Durante 25 años recorrió el mundo para observar cómo se da a luz en las distintas culturas.
* "El parto en verdad está ligado al corazón, dar a luz es algo sagrado, como hacer el amor".
El parto es un acto violento, pero no tiene por qué ser doloroso, aseguró la escritora francesa Muriel Bonnet, quien opinó que el dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo" impuesta por el hombre.

La autora de "El nacimiento, un viaje. El parto a través de los pueblos" explicó que el miedo produce adrenalina, que pone en tensión a las mujeres, por lo que se endurece el músculo del útero y eso genera el dolor.

Acusó a los hombres de imponer el mundo masculino de fuerza sobre el femenino y dijo que esta dominación está causada, a su vez, por el miedo "al poder de la diosa de la creación".


"Es una lucha de poder. Los hombres quitaron a la partera su poder natural de ayudar a sus hermanitas, a sus hijas, a dar a luz y ahora las mujeres tienen que luchar para retomar su derecho natural de apoyar a las otras mujeres para dar a luz", sostuvo.

Cuando el mundo femenino recupere su lugar habrá equilibrio entre hombres y mujeres, aseguró Bonnet, quien durante 25 años recorrió el mundo para observar cómo se da a luz en las distintas culturas.

No hay que dominar al hombre

Aclaró, sin embargo, que no se trata de dominar al hombre, sino de que este ocupe su rol de compañero de la mujer y que la apoye, y que ambos se den la libertad que les corresponde.

Bonnet recordó su primer parto, cuando tenía 23 años, como algo envuelto en una nube de temor e ignorancia, durante el cual usó la epidural, los fórceps y el parto común en el hospital, porque no conocía otras opciones.

Relató que su segundo alumbramiento fue de mellizos y a "cuatro patas", lo que rememoró como una experiencia más sencilla, natural y agradable.

"En otras culturas, el parto no cuesta tanto trabajo, es algo simple", señaló.

Por ello buscó a parteras basadas en la trasmisión familiar ancestral de conocimientos en México, la Amazonía, Canadá, Europa, África o la India.

Dar a luz es algo sagrado

"El parto en verdad está ligado al corazón, dar a luz es algo sagrado, como hacer el amor, pero en la sociedad actual nos olvidamos", explicó.

"En un mundo donde la mujer está integrada en su entorno natural, nace el bebé como un orgasmo", indicó, tras señalar que a través de las mujeres "pasa toda la energía de la vida".

Las mujeres jóvenes sienten esa fuerza que les causa "envidia y miedo", y de ahí nace la enemistad entre suegras y nueras, cuando, según explicó, no debería ser así, ya que "si tienen buenos hombres es porque su mamá ha hecho un buen trabajo".

"Hay que reflexionar sobre cómo queremos que nazcan nuestros hijos y cómo queremos que los reciba el mundo", concluyó le escritora.

Desde | 20 minutos

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viernes, 23 de octubre de 2009

0 comentarios 10/23/2009

Cólicos en bebés amamantados

Escrito por Viviana - Categoria ,
Es un post largo, pero les juro que vale la pena leerlo !
El cólico es un misterio de la naturaleza. Nadie sabe realmente lo que es, pero todos tienen una opinión al respecto. En una situación típica, el bebé comienza a tener períodos de llanto más o menos dos o tres semanas después de nacido. Esto ocurre generalmente al atardecer, y los episodios terminan aproximadamente a los 3 meses de edad del bebé (ocasionalmente más tarde). Cuando el bebé llora, por lo general está inconsolable, aunque si se lo pasea, mece o se lo lleva en auto o tren puede mejorarse temporalmente. Para que se considere que un bebé sufre de cólico es necesario que el bebé esté aumentando bien de peso y que se le vea saludable.

La noción del cólico se ha propagado tanto, que cualquier estado de inquietud o llanto del bebé se atribuye al cólico, y esto puede ser válido, ya que nadie sabe lo que es el cólico. No hay un tratamiento específico para el cólico, aunque se han intentado muchos medicamentos y estrategias de comportamiento, pero sin un beneficio comprobado. Admitimos que siempre alguien sabe de una persona que curó a su bebé de cólico de cierta forma. También admitimos que casi todos los tratamientos parecen servir, de forma temporal.

Bebés alimentados con leche materna que sufren de cólico

Aparte del cólico que pueda tener cualquier bebé, se conocen tres situaciones en las que el bebé alimentado con leche materna puede estar quisquilloso o mostrar signos de cólico. De nuevo, se asume que el bebé está aumentando de peso adecuadamente y que está saludable.

El bebé toma de ambos pechos en cada mamada.

La leche humana cambia durante la toma. Una de estos cambios es el incremento de grasa a medida que el bebé toma del mismo pecho. Si la madre pasa al bebé de un pecho al otro durante la toma, antes de que el bebé haya “terminado” el primero, el bebé puede estar recibiendo una baja cantidad de grasa durante la mamada. Como resultado, el bebé recibe menos calorías y por lo tanto se alimenta con mayor frecuencia. Si toma mucha leche (para compensar la reducida concentración de calorías), el bebé puede devolverla. Debido al nivel bajo de grasa en la primera leche, el estómago se vacía rápidamente y llega al intestino una gran cantidad de lactosa (leche azucarada). La proteína que ayuda a digerir la lactosa no puede procesar de repente tanta leche azucarada y el bebé tendrá los síntomas de una intolerancia a la lactosa; llanto, gases, y deposiciones explosivas, aguadas y verdosas. Esto puede suceder aún durante la toma. Estos bebés no presentan intolerancia a la lactosa. Tienen problemas con la lactosa por la clase de información que reciben las mamás sobre la lactancia materna. Esta no es una razón para cambiar a una fórmula sin lactosa.

¿Cómo solucionarlo?

a. No controle el tiempo de las mamadas. Las madres de todo el mundo han alimentado a sus bebés en forma exitosa sin haber controlado el tiempo. Los problemas de lactancia son más frecuentes en sociedades donde todos tienen un reloj que en aquellas que no lo tienen.
b. La madre debe alimentar al bebé de un pecho, mientras que el bebé se siga alimentando o hasta que el bebé se retire por sí mismo, o se duerma. Si el bebé se alimenta solamente por un rato corto, la madre puede comprimir su pecho para que el bebé continúe mamando. Sírvase notar que el bebé puede permanecer en el pecho materno durante dos horas, pero realmente tomar leche sólo durante unos pocos minutos. En este caso, la leche que tomó el bebé puede ser relativamente baja en grasa. Esta es la razón para comprimir el pecho. Si, después de “terminar” del primer lado el bebé aún quiere más, ofrézcale el otro pecho.
c. En la siguiente toma, la madre debe comenzar del otro pecho, en la misma forma.
d. El cuerpo de la madre se ajustará rápidamente al nuevo método, y no se le acumulará la leche en un solo pecho o se le agrandará un pecho más que el otro.
e. No es necesaria una “regla” en el sentido de alimentar al bebé de ambos pechos en cada mamada, tampoco debe haber una regla para un pecho por toma. Deje que el bebé termine de un pecho (comprima la leche en su boca para que siga pasando leche por más tiempo) pero si él quiere más, ofrézcale el otro lado.
f. En algunos casos, puede ayudar alimentar al bebé dos o más veces de un lado antes de pasarlo al otro pecho para dos o más tomas.
g. Este problema empeora si el bebé no está colocado al pecho adecuadamente. Una colocación apropiada es la clave para facilitar la alimentación con leche materna.

Reflejo hiperactivo de bajada de la leche.

Un bebé que toma mucha leche muy rápidamente puede ponerse inquieto, muy irritable en el pecho y puede ser considerado como un bebé que sufre de “cólico”. Típicamente, el bebé aumenta bien de peso, a veces después de unos segundos o minutos comienza a toser, atorarse y ponerse inquieto. Es posible que entonces se retire del pecho y por lo general derrame la leche de la madre. Después de esto, el bebé frecuentemente regresa al pecho, pero, se ve molesto y se puede repetir la misma situación. Puede sentirse descontento por el flujo rápido de leche, e impaciente cuando disminuye el flujo. Esta situación puede ser muy cansada para ambos. En raras ocasiones, un bebé puede llegar a rechazar el pecho después de varias semanas; esto por lo general sucede hacia los tres meses de edad.

¿Qué se puede hacer?

a. Si aún no lo ha hecho, trate de alimentar al bebé con un pecho por toma. En algunos casos, hacer mamar al bebé de un solo pecho hasta en dos o tres tomas, puede ser favorable. Si siente que está muy lleno el otro pecho, exprima sólo lo necesario para sentirse aliviada.
b. Alimente al bebé antes de que se torne ansioso. No prolongue la alimentación ofreciéndole agua (un bebé lactante amamantado no necesita agua aún en climas muy cálidos) ni chupete. Un bebé ansioso “atacará” el pecho y esto ocasionará un reflejo muy activo de baja de leche. Alimente al bebé tan pronto como él manifieste cualquier signo de apetito. Si él está todavía medio dormido, aún mejor.
c. Si es posible, alimente al bebé en una atmósfera calmada, relajada. La música fuerte, luces fuertes y mucha acción no favorecen una alimentación exitosa.
d. Recostarse para alimentar, algunas veces funciona bien. Si no ayuda recostarse de medio lado, trate de recostarse de espaldas colocando al bebé encima de usted para mamar. La gravedad ayuda a disminuir el flujo.
e. Si tiene tiempo, exprima algo de leche (20/30 ml aproximadamente) antes de alimentar al bebé.
f. Al bebé le puede molestar el flujo tan rápido de leche, pero también puede molestarse cuando el flujo disminuye mucho. Si cree que el bebé está molesto porque el flujo es muy bajo, comprimir el pecho ayudará para mantener un buen flujo de leche (Compresión del Pecho).
g. Esta dificultad empeora cuando el bebé no está colocado adecuadamente al pecho. Una buena colocación al pecho es la clave para facilitar la lactancia materna.
h. Algunas veces, ofrecerle al bebé lactasa comercial (la enzima que metaboliza la lactosa), 2-4 gotas antes de cada alimentación, mejora los síntomas. Esta enzima se puede comprar sin receta, pero es costosa y no siempre funciona.
i. Un protector para el pezón puede ayudar (pezonera), pero solamente lo debe utilizar cuando no ha tenido éxito con ningún otro método.
j. Como un último recurso, en lugar de comenzar con fórmula, puede ofrecerle al bebé leche materna exprimida.

Proteínas extrañas en la leche materna.

Se ha demostrado que algunas proteínas provenientes de los alimentos que ingiere la madre pueden aparecer en la leche materna y afectar al bebé. Se cree que los casos más comunes se deben a la proteína de la leche de vaca. También se han encontrado otras proteínas en la leche de algunas madres. El hecho de que aparezcan estas proteínas y otras sustancias en la leche materna, no necesariamente es negativo. Ciertamente es algo bueno. Si tiene dudas al respecto, pregunte.
Por lo tanto, para el tratamiento de un bebé con cólicos alimentado con leche materna, un paso sería que la madre suspenda los alimentos lácteos. Esto incluye la leche, queso, yogurt, helado y cualquier otro alimento que pueda contener leche. Cuando la proteína de la leche ha sido alterada, como cocinándola por ejemplo, no debería haber problemas. Si tiene alguna duda, pregunte.

Favor notar: La intolerancia a la proteína de la leche no tiene relación con la intolerancia a la lactosa. Una madre que tiene intolerancia a la lactosa, debe seguir alimentando a su bebé.

Método sugerido:

a. La madre debe eliminar los productos lácteos durante 7-10 días.

b. Si no ha habido ningún cambio, la madre puede reiniciar el consumo de productos lácteos.

c. Si ha surgido un cambio favorable, la madre debe reiniciar lentamente el consumo de productos lácteos, si estos son parte de su dieta normal (no es necesario tomar leche para producir leche). Algunos bebés no toleran nada de productos lácteos en la dieta de la madre, pero la mayoría normalmente aceptan algo. La madre aprenderá a determinar la cantidad de productos lácteos que puede tomar sin afectar al bebé.

d. Si la cantidad de calcio de la madre es inadecuada, debe agregar suplementos a su dieta. Pregunte a su doctor si tiene dudas. Suspender los productos lácteos durante una semana no causará ningún problema. Se ha demostrado que la lactancia materna puede proteger a la mujer contra la osteoporosis aún cuando no tome calcio extra. Y el bebé recibirá todo lo que necesita.

e. La madre debe ser cuidadosa eliminando muchos alimentos de su dieta. Muchas personas conocerán a alguien sus cuyo bebés mejoraron mejoró si cuado la madre suspendió el consumo de brócoli, carne de vaca, banana, pan, etc. La madre puede llegar a estar comiendo sólo arroz. Nuestras dietas son muy complejas para estar seguro de qué está afectando al bebé.

Debe ser paciente, esta dificultad se mejora de todas formas. La fórmula no es la respuesta, aunque algunos bebés pueden mejorar con el biberón por el flujo continuo que éste ofrece. Pero la fórmula no es leche materna. En realidad el bebé puede mejorar la lactancia con leche materna, más que con el biberón, por la regularidad del fujo. Aún si nada funciona, su mejor ayuda es el tiempo. Los días y noches pueden parecer eternos, pero las semanas pasarán volando.

Documento # 2 Cólico en el bebé alimentado con leche materna. Revisado en Enero 2000
Escrito por Jack Newman MD, FRCPC
Traducido por Sandra D’Angelo
Traducción revisada por el Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna de Bariloche
Puede copiarse y distribuirse libremente


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lunes, 19 de octubre de 2009

0 comentarios 10/19/2009

La Disciplina Positiva

Escrito por Viviana -
La disciplina positiva consiste en enseñarle a un niño a comportarse bien sin usar métodos punitivos. En cambio, usted les enseña de una manera que les dará atención positiva o con una actividad que ellos disfruten.

La disciplina positiva les mostrará a los niños a comportarse de manera apropiada, porque ellos responden a nuestras expectativas claras y positivas, porque nosotros les estamos brindando atención debido a su comportamiento positivo. Ellos empiezan a notar que para que nosotros les demos la atención que ellos quieren, lo único que tienen que hacer es portarse bien y hacer lo que les pidamos.

Una disciplina positiva no de espacio para un comportamiento negativo. Si los padres o los proveedores usan la disciplina positiva, y un niño continúa comportándose de manera negativa, ellos no les darán a los niños la atención que ellos quieren, o ignorarán al niño, entonces el niño notará que no gana nada portándose mal, ni siquiera la atención que quiere.

Necesitamos usa la disciplina positiva tan pronto como sea posible. Un niño que es un poco mayor de un año ya conoce su medio ambiente y reconoce lo que sus padres y proveedores quieren de él. Lo más importante es empezar a usar la disciplina positiva antes que el niño cumpla dos años, porque ésa es la edad en la cual un niño empieza a rebelarse y a no querer hacer lo que les pidamos que hagan.

Un padre o proveedor puede decirle a un niño, “Si compartes tu juguete con tu hermano por cinco minutos, estaré muy orgullosa de ti, y tu hermanito compartirá su bicicleta contigo cuando tú quieras usarla”. O pueden decir también, “Si terminas tu tarea a tiempo, podrás ver televisión por media hora y te sentirás orgulloso de haber terminado tu tarea”. Otro ejemplo de disciplina positiva es reconocer cuando el niño hace algo bien. Por ejemplo: “Me gusta como has trabajado en tu dibujo, por “x” período de tiempo, sin interrumpir a tu hermanito”.

Recuerde:

* Primero que nada, asegúrese de decir simple y claramente lo que se espera de un niño.
* Nunca castigue a un niño físicamente.
* Dé oportunidades para que el comportamiento empiece a florecer.
* Cumpla sus promesas.
* Ponga atención a lo que cada niño está haciendo y dé comentarios positivos, particularmente al niño y al comportamiento. Por ejemplo, si Juanito es egoísta, pero esta vez dejó que su amigo use la pelota, aunque sea por un segundo, y nosotros lo vimos, podemos decirle, “Me gusta como compartiste tu pelota con Juanito”, en vez de sólo decirle “bien hecho”, para que no haya duda en su mente que estamos alabando el acto de compartir y no otra cosa.
* Otra estrategia es combinar dos actividades diferentes – una que el niño disfrute y otra que prefiera no hacer. De esa manera, usted puede decirle al niño, “Si recoges tus juguetes, entonces puedes ir a jugar afuera”. Por supuesto, el padre o proveedor debe cumplir esa promesa, así que no prometa lo que no puede dar.
* Otra estrategia es darle una opción al niño… Por ejemplo, si no le gusta ducharse, entonces déle la opción de ducharse o de tomar un baño de burbujas. O también puede dar la opción de ducharse antes o después de comer.

Desde | Los niños en su casa

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