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jueves, 8 de julio de 2010

0 comentarios 7/08/2010

Sergio Sinay: Un papá no es una mamá

Escrito por Viviana - Categoria
* "¡Qué horror, se nota que lo vistió el padre! Fijate la combinación de colores".
* "¡Ay, Dios, no lo tires así al aire que se te va a caer y se va a lastimar, pobre chico".
* "Cuando él los lleva a jugar vuelven hechos un desastre".
Cada vez que un papá participa en la crianza de sus hijos vistiéndolos, jugando o llevándolos a pasear, hay muchas probabilidades de que estos comentarios se produzcan. Muchas veces están dichos con cariño, a veces con fastidio, otras con resignación.

¿Están menos capacitados los padres que las madres para la crianza efectiva, cotidiana, de los hijos? ¿Son menos hábiles? ¿Se dan menos maña?

El papá no está menos capacitado que la mamá. Ambos tienen capacidades distintas, complementarias e irremplazables. El papá tiene una relación más física con sus hijos y la mamá un vínculo más emotivo. Kyle Pruett, prestigioso especialista del Centro de Estudios sobre la Niñez de la Universidad de Yale y autor del libro Fatherneed (La Necesidad de Padre) cita numerosas investigaciones según las cuales ambos, papá y mamá, tienen una similar predisposición emocional para guiar, cuidar y nutrir a los hijos. "Son la sociedad o sus familias las que no los preparan de un modo similar para ello", apunta. Trabajos del psicólogo Ross Parke, de la Universidad de California, muestran que ambos son igualmente capaces de interpretar y entender las conductas de los chicos. El experto Michael Lamb concluye que "con excepción del amamantamiento no hay evidencias científicas de que las mujeres estén biológicamente mejor predispuestas que los hombres para la crianza".

¿Por qué, entonces, los papás siguen siendo menos confiables?

Creo que debemos buscar la razón en el viejo malentendido de lo "masculino" y lo "femenino". Los tradicionales y rígidos estereotipos de género (que aún nos influyen a pesar de los cambios) limitaron durante generaciones a los hombres a la producción y provisión y a las mujeres a la nutrición y la crianza. Un buen papá es, en esta visión, el que asegura el bienestar material de su hijo y de su mujer y no interfiere en la relación entre ellos.

Así se instaló la creencia de que, en última instancia, los hijos son más de la mamá que del papá, que ella los entiende y atiende mejor. Y los hombres fuimos nos fuimos aceptando como "negados" para la crianza, para la nutrición, para el contacto emocional con nuestros hijos y para entender sus señales (llantos, síntomas, gestos, etc.) Así, también, salud, alimentación, educación y acontecer afectivo se convirtieron en "especialidades" maternas. Y hoy cuando un padre se propone ser más participativo en su paternidad se encuentra con que hay cosas que no sabe porque no le son familiares (y no porque sean ajenas a su condición de varón). ¿Cómo puede aprenderlas? De la misma manera en que las aprende la madre, la única posible: a través de un contacto frecuente y estrecho con el hijo.

Un papá no es una mamá y una mamá no es un papá. El hijo necesita del contacto con ambos para aprender que cariño, atención, nutrición y guía tienen diferentes modos de expresión según provengan de una mujer o de un varón. Michael Yogman, pediatra y pedagogo, dice: "El padre tiende a jugar más que la madre con el pequeño y sus juegos suelen se más vigorosos, más estimulantes más excitantes". Los de ella son más acogedores, más sedantes. Así el chico aprende sobre sí mismo, sobre su sexo y sobre el opuesto y se educa para convivir en la diversidad. Cuando un papá viste al hijo no lo viste mal. Lo hace diferente de la madre. Cuando lo arroja al aire y lo baraja, no lo pone en peligro porque él sí puede recibirlo en sus brazos con seguridad (a la mamá probablemente se le caería, por eso ella juega distinto). Y cuando sale con ellos y vuelven sucios, es porque con el papá juegan distinto, a juegos más activos y exploran el mundo de otra manera. Son diferencias. No se trata de papá o mamá, sino de papá y mamá ofreciendo dos accesos distintos e integrados a la vida en la sociedad y al vínculo con los demás.

Web de Sergio Sinay
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martes, 9 de marzo de 2010

1 comentarios 3/09/2010

Para llorar: opina que el parto natural es "un folklore"

Escrito por Viviana - Categoria ,
«Tenemos pacientes que vienen a dar a luz sin haber ido ni una sola vez al médico desde que se quedaron embarazadas»: José Solís Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Cabueñes (España)
José Solís hizo ayer «un gran esfuerzo para salir de la cama» a recibir a los 150 especialistas de todo el país que participaron en el III Congreso de Atención Prenatal organizado por el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Cabueñes (España), una cita en la que se abordarán hasta la tarde de hoy asuntos relacionados con la detección precoz de problemas coronarios, la ecocardiografía o la atención a partos gemelares y a partos pretérmino.

-Cada vez son más las mujeres que critican que la intervención médica es excesiva en un proceso que debería ser mucho más natural.
-El parto natural es un folclore y una corriente que no tiene éxito. Ese tipo de parto es requerido únicamente por el 5% de la población y al que la Administración central dedica mucho más dinero que a comprar ecógrafos o a revisar un aparataje dedicado al diagnóstico prenatal, que, en algunos hospitales, se ha quedado obsoleto.
-Estimulación con oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps o cesáreas cada vez más numerosas. ¿Por su propia comodidad?
-Es evidente que para nosotros son más cómodas, pero el Hospital de Cabueñes tiene el índice de cesáreas más bajas de España, del 16%. No hacemos ni una cesárea más de las imprescindibles.
-Esta corriente aboga por formas inocuas de amortiguar el dolor que poco tienen que ver con el potro obstrétrico. ¿Qué hay de malo?
-Ni la pelota suiza ni el agua ni nada. Los métodos naturales para aliviar el dolor no existen. Lo único que funciona para aliviarlo, en un parto y en la medicina en general, son los analgésicos y los antibióticos. Ahora bien: que me digan que quieren parir como mamíferos, como me ha escrito alguien, y se mentalicen de ello, me parece una opción más. Allá cada quien.
-Otra cosa al alza es la edad de las madres primerizas.
-La tendencia sigue para arriba. Y el problemas es que muchas mujeres no tienen en cuenta que, a partir de los 35 años, se pierde un porcentaje importante de fertilidad y luego es cuando hay que recurrir a las distintas técnicas de fecundación asistida.
-Y los bebés prematuros y prematuros extremos.
-Eso tiene que ver con que, hace años, los prematuros extremos se morían y ahora no. Gracias a los avances que ha habido, cada vez se consigue sacar adelante a niños con menos peso.
-¿A más edad de la madre más riesgo para el feto?
-No. Antes sí se pensaba que las mujeres, por ser mayores, tenían más riesgo de que el feto presentase malformaciones, pero eso es algo que está descartado. Aquí, por ejemplo, seguimos haciendo amniocentesis a las mujeres que tienen más de 38 años, pero en otros sitios como Cataluña eso está descartado y únicamente se hace un cribado, que es la prueba que se hace a todas las embarazadas a las once semanas de gestación. Las amniocentesis a los 38 se van a acabar.
-¿Con el cribado es suficiente?
-Hay un 93% de fiabilidad de que el feto no tiene malformaciones ligadas a los cromosomas.
-¿Por ejemplo?
-Malformaciones como el Síndrome de Down, el Síndrome de Edwards o el de Patau, que son las que más se diagnostican. Les siguen, por este orden, las cardiopatías, las malformaciones del aparato digestivo, las de tipo urológico, en riñón, vejiga y uréteres, o las del sistema nervioso central, tanto a nivel craneal como a nivel de la columna vertebral, y las que afectan a las extremidades.
-Dé un consejo a las embarazadas.
-Que acudan a la matrona en cuanto tengan su primera falta. Cuanto primero, mejor. El diagnóstico prenatal es fundamental para detectar malformaciones graves, y por eso debe realizarse antes de las 22 semanas, cuando las mujeres tienen la posibilidad legal de interrumpir su embarazo.
-¿Suelen cumplirlo?
-En general, sí. Cada vez son más conscientes, pero tenemos pacientes que vienen a dar a luz sin haber ido ni una sola vez al médico desde que se quedaron embarazadas por motivos que desconocemos. Sobre todo, en las clases sociales más desfavorecidas y en determinadas etnias. Nos pasa con los gitanas, aunque cada vez menos, y con algunas inmigrantes. No con las latinoamericanas, pero sí, por ejemplo, con las rumanas.

Desde | El Comercio Digital
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viernes, 23 de octubre de 2009

0 comentarios 10/23/2009

Cólicos en bebés amamantados

Escrito por Viviana - Categoria ,
Es un post largo, pero les juro que vale la pena leerlo !
El cólico es un misterio de la naturaleza. Nadie sabe realmente lo que es, pero todos tienen una opinión al respecto. En una situación típica, el bebé comienza a tener períodos de llanto más o menos dos o tres semanas después de nacido. Esto ocurre generalmente al atardecer, y los episodios terminan aproximadamente a los 3 meses de edad del bebé (ocasionalmente más tarde). Cuando el bebé llora, por lo general está inconsolable, aunque si se lo pasea, mece o se lo lleva en auto o tren puede mejorarse temporalmente. Para que se considere que un bebé sufre de cólico es necesario que el bebé esté aumentando bien de peso y que se le vea saludable.

La noción del cólico se ha propagado tanto, que cualquier estado de inquietud o llanto del bebé se atribuye al cólico, y esto puede ser válido, ya que nadie sabe lo que es el cólico. No hay un tratamiento específico para el cólico, aunque se han intentado muchos medicamentos y estrategias de comportamiento, pero sin un beneficio comprobado. Admitimos que siempre alguien sabe de una persona que curó a su bebé de cólico de cierta forma. También admitimos que casi todos los tratamientos parecen servir, de forma temporal.

Bebés alimentados con leche materna que sufren de cólico

Aparte del cólico que pueda tener cualquier bebé, se conocen tres situaciones en las que el bebé alimentado con leche materna puede estar quisquilloso o mostrar signos de cólico. De nuevo, se asume que el bebé está aumentando de peso adecuadamente y que está saludable.

El bebé toma de ambos pechos en cada mamada.

La leche humana cambia durante la toma. Una de estos cambios es el incremento de grasa a medida que el bebé toma del mismo pecho. Si la madre pasa al bebé de un pecho al otro durante la toma, antes de que el bebé haya “terminado” el primero, el bebé puede estar recibiendo una baja cantidad de grasa durante la mamada. Como resultado, el bebé recibe menos calorías y por lo tanto se alimenta con mayor frecuencia. Si toma mucha leche (para compensar la reducida concentración de calorías), el bebé puede devolverla. Debido al nivel bajo de grasa en la primera leche, el estómago se vacía rápidamente y llega al intestino una gran cantidad de lactosa (leche azucarada). La proteína que ayuda a digerir la lactosa no puede procesar de repente tanta leche azucarada y el bebé tendrá los síntomas de una intolerancia a la lactosa; llanto, gases, y deposiciones explosivas, aguadas y verdosas. Esto puede suceder aún durante la toma. Estos bebés no presentan intolerancia a la lactosa. Tienen problemas con la lactosa por la clase de información que reciben las mamás sobre la lactancia materna. Esta no es una razón para cambiar a una fórmula sin lactosa.

¿Cómo solucionarlo?

a. No controle el tiempo de las mamadas. Las madres de todo el mundo han alimentado a sus bebés en forma exitosa sin haber controlado el tiempo. Los problemas de lactancia son más frecuentes en sociedades donde todos tienen un reloj que en aquellas que no lo tienen.
b. La madre debe alimentar al bebé de un pecho, mientras que el bebé se siga alimentando o hasta que el bebé se retire por sí mismo, o se duerma. Si el bebé se alimenta solamente por un rato corto, la madre puede comprimir su pecho para que el bebé continúe mamando. Sírvase notar que el bebé puede permanecer en el pecho materno durante dos horas, pero realmente tomar leche sólo durante unos pocos minutos. En este caso, la leche que tomó el bebé puede ser relativamente baja en grasa. Esta es la razón para comprimir el pecho. Si, después de “terminar” del primer lado el bebé aún quiere más, ofrézcale el otro pecho.
c. En la siguiente toma, la madre debe comenzar del otro pecho, en la misma forma.
d. El cuerpo de la madre se ajustará rápidamente al nuevo método, y no se le acumulará la leche en un solo pecho o se le agrandará un pecho más que el otro.
e. No es necesaria una “regla” en el sentido de alimentar al bebé de ambos pechos en cada mamada, tampoco debe haber una regla para un pecho por toma. Deje que el bebé termine de un pecho (comprima la leche en su boca para que siga pasando leche por más tiempo) pero si él quiere más, ofrézcale el otro lado.
f. En algunos casos, puede ayudar alimentar al bebé dos o más veces de un lado antes de pasarlo al otro pecho para dos o más tomas.
g. Este problema empeora si el bebé no está colocado al pecho adecuadamente. Una colocación apropiada es la clave para facilitar la alimentación con leche materna.

Reflejo hiperactivo de bajada de la leche.

Un bebé que toma mucha leche muy rápidamente puede ponerse inquieto, muy irritable en el pecho y puede ser considerado como un bebé que sufre de “cólico”. Típicamente, el bebé aumenta bien de peso, a veces después de unos segundos o minutos comienza a toser, atorarse y ponerse inquieto. Es posible que entonces se retire del pecho y por lo general derrame la leche de la madre. Después de esto, el bebé frecuentemente regresa al pecho, pero, se ve molesto y se puede repetir la misma situación. Puede sentirse descontento por el flujo rápido de leche, e impaciente cuando disminuye el flujo. Esta situación puede ser muy cansada para ambos. En raras ocasiones, un bebé puede llegar a rechazar el pecho después de varias semanas; esto por lo general sucede hacia los tres meses de edad.

¿Qué se puede hacer?

a. Si aún no lo ha hecho, trate de alimentar al bebé con un pecho por toma. En algunos casos, hacer mamar al bebé de un solo pecho hasta en dos o tres tomas, puede ser favorable. Si siente que está muy lleno el otro pecho, exprima sólo lo necesario para sentirse aliviada.
b. Alimente al bebé antes de que se torne ansioso. No prolongue la alimentación ofreciéndole agua (un bebé lactante amamantado no necesita agua aún en climas muy cálidos) ni chupete. Un bebé ansioso “atacará” el pecho y esto ocasionará un reflejo muy activo de baja de leche. Alimente al bebé tan pronto como él manifieste cualquier signo de apetito. Si él está todavía medio dormido, aún mejor.
c. Si es posible, alimente al bebé en una atmósfera calmada, relajada. La música fuerte, luces fuertes y mucha acción no favorecen una alimentación exitosa.
d. Recostarse para alimentar, algunas veces funciona bien. Si no ayuda recostarse de medio lado, trate de recostarse de espaldas colocando al bebé encima de usted para mamar. La gravedad ayuda a disminuir el flujo.
e. Si tiene tiempo, exprima algo de leche (20/30 ml aproximadamente) antes de alimentar al bebé.
f. Al bebé le puede molestar el flujo tan rápido de leche, pero también puede molestarse cuando el flujo disminuye mucho. Si cree que el bebé está molesto porque el flujo es muy bajo, comprimir el pecho ayudará para mantener un buen flujo de leche (Compresión del Pecho).
g. Esta dificultad empeora cuando el bebé no está colocado adecuadamente al pecho. Una buena colocación al pecho es la clave para facilitar la lactancia materna.
h. Algunas veces, ofrecerle al bebé lactasa comercial (la enzima que metaboliza la lactosa), 2-4 gotas antes de cada alimentación, mejora los síntomas. Esta enzima se puede comprar sin receta, pero es costosa y no siempre funciona.
i. Un protector para el pezón puede ayudar (pezonera), pero solamente lo debe utilizar cuando no ha tenido éxito con ningún otro método.
j. Como un último recurso, en lugar de comenzar con fórmula, puede ofrecerle al bebé leche materna exprimida.

Proteínas extrañas en la leche materna.

Se ha demostrado que algunas proteínas provenientes de los alimentos que ingiere la madre pueden aparecer en la leche materna y afectar al bebé. Se cree que los casos más comunes se deben a la proteína de la leche de vaca. También se han encontrado otras proteínas en la leche de algunas madres. El hecho de que aparezcan estas proteínas y otras sustancias en la leche materna, no necesariamente es negativo. Ciertamente es algo bueno. Si tiene dudas al respecto, pregunte.
Por lo tanto, para el tratamiento de un bebé con cólicos alimentado con leche materna, un paso sería que la madre suspenda los alimentos lácteos. Esto incluye la leche, queso, yogurt, helado y cualquier otro alimento que pueda contener leche. Cuando la proteína de la leche ha sido alterada, como cocinándola por ejemplo, no debería haber problemas. Si tiene alguna duda, pregunte.

Favor notar: La intolerancia a la proteína de la leche no tiene relación con la intolerancia a la lactosa. Una madre que tiene intolerancia a la lactosa, debe seguir alimentando a su bebé.

Método sugerido:

a. La madre debe eliminar los productos lácteos durante 7-10 días.

b. Si no ha habido ningún cambio, la madre puede reiniciar el consumo de productos lácteos.

c. Si ha surgido un cambio favorable, la madre debe reiniciar lentamente el consumo de productos lácteos, si estos son parte de su dieta normal (no es necesario tomar leche para producir leche). Algunos bebés no toleran nada de productos lácteos en la dieta de la madre, pero la mayoría normalmente aceptan algo. La madre aprenderá a determinar la cantidad de productos lácteos que puede tomar sin afectar al bebé.

d. Si la cantidad de calcio de la madre es inadecuada, debe agregar suplementos a su dieta. Pregunte a su doctor si tiene dudas. Suspender los productos lácteos durante una semana no causará ningún problema. Se ha demostrado que la lactancia materna puede proteger a la mujer contra la osteoporosis aún cuando no tome calcio extra. Y el bebé recibirá todo lo que necesita.

e. La madre debe ser cuidadosa eliminando muchos alimentos de su dieta. Muchas personas conocerán a alguien sus cuyo bebés mejoraron mejoró si cuado la madre suspendió el consumo de brócoli, carne de vaca, banana, pan, etc. La madre puede llegar a estar comiendo sólo arroz. Nuestras dietas son muy complejas para estar seguro de qué está afectando al bebé.

Debe ser paciente, esta dificultad se mejora de todas formas. La fórmula no es la respuesta, aunque algunos bebés pueden mejorar con el biberón por el flujo continuo que éste ofrece. Pero la fórmula no es leche materna. En realidad el bebé puede mejorar la lactancia con leche materna, más que con el biberón, por la regularidad del fujo. Aún si nada funciona, su mejor ayuda es el tiempo. Los días y noches pueden parecer eternos, pero las semanas pasarán volando.

Documento # 2 Cólico en el bebé alimentado con leche materna. Revisado en Enero 2000
Escrito por Jack Newman MD, FRCPC
Traducido por Sandra D’Angelo
Traducción revisada por el Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna de Bariloche
Puede copiarse y distribuirse libremente


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miércoles, 5 de agosto de 2009

2 comentarios 8/05/2009

El bebé emocional: Enrique Blay

Escrito por Viviana - Categoria , , , ,
Un bebé nace a los más o menos nueve meses de gestación y parece que esté totalmente formado. Sin embargo, en un aspecto crucial, no está preparado para el mundo. Su cerebro no está, ni mucho menos, plenamente desarrollado. Si tuviera que esperar hasta entonces, tendría que pasar otros doce meses en el útero. Hay una razón muy sencilla por la que no puede quedarse tanto tiempo. Para nacer, el bebé tiene que pasar por en medio de la pelvis. Si pasara más tiempo en el útero su cabeza sería demasiado grande para pasar. Así que, si el bebé quiere salir al mundo, tiene que hacerlo ahora, esté preparado su cerebro o no.

De hecho, en el cerebro del bebé, se van a construir alrededor de 1.000 millones de conexiones neuronales hasta los tres años de edad. La calidad y efectividad de estas conexiones dependen básicamente de dos factores: el alimento nutriente y el alimento afectivo.

El alimento nutriente aporta las sustancias necesarias -proteínas, hidratos, grasas, vitaminas, minerales, etc.- para la construcción y desarrollo orgánico. El alimento afectivo –cariño, protección, atención, contacto, etc.- satisface todas sus necesidades psicoemocionales. Tan importante un alimento como el otro, tal como, lamentablemente, se ha podido comprobar en guarderías chinas o rumanas, entre otras, en que los bebés reciben suficiente alimento nutriente pero ningún alimento afectivo ya que no son abrazados, ni besados, ni atendido su llanto o simplemente cogidos en brazos. Sus retrasos psicomotrices, las patologías psicológicas o incluso la muerte, son las consecuencias.

Tenemos tres preciosas herramientas para ofrecer alimento afectivo a nuestro hijos. Herramientas que responden a las necesidades afectivas del bebé, producto de su especial forma de percepción: la percepción emocional. Estas herramientas son:

1- El colecho
2- La atención del llanto
3- La lactancia

El colecho
, entendido como el acto de dormir juntos padres y bebé, en la misma cama o en otra a su lado, cubre la necesidad del bebé de sentirse seguro, protegido, acompañado, atendido. Tal cómo el Dr. Carlos González apunta en su libro “Bésame mucho”, es normal que los bebés se despierten por la noche cada dos o tres horas, debido al instinto ancestral que permanece en el ser humano, como buen mamífero que es. Este instinto es fruto del hábito de las crías de mamífero, que en medio de la sabana o de la jungla, necesitan de la protección de su madre, especialmente por la noche, en que los depredadores tienen la costumbre de salir a cenar. La cría, por ejemplo de una gacela, va despertándose periódicamente. Gime y si nota la presencia de su madre se vuelve a dormir. Si no está su madre sube el tono en intensidad para reclamar su protectora presencia. Evidentemente, por puro proceso evolutivo, han sobrevivido las crías que seguían este proceso de alarma, las otras, eran cena segura para sus depredadores. Además de este componente antropológico, el ser humano, por sus propias características de desarrollo y perceptivas tiene unas grandes necesidades de afecto, incluidas las de la noche. Es necesario nombrar aquí un método perfecto para negar esas necesidades afectivas y hacer sufrir a los bebés y niños, que por desgracia ha tenido gran resonancia mediática.

El método del Dr. Estivill.

Método cruel con el bebé o niño, ignorante de sus necesidades de alimento afetivo, de las secuelas psicológicas que puede producir y sin ninguna base científica tal como la psicóloga Rosa Jové, en su libro “Dormir sin lágrimas”, demuestra más que suficientemente.

La atención del llanto parte de la indudable premisa de que si un bebé llora es por algo. Porque tiene hambre, porque se encuentra mal o porque expresa emociones. ¿Dudaríamos en alimentar a nuestro hijo si tiene hambre? ¿Nos pensaríamos procurarle medicamentos o asistencia médica si se encuentra enfermo? ¿Porqué nos vamos a resistir a satisfacer sus necesidades emocionales? Emociones presentes o pasadas, como pueden ser las de su nacimiento, que aún tiene que procesar. Atender el llanto significa satisfacer sus demandas, significa otorgarle seguridad, confianza, apoyo. La atención del llanto es el inicio de la escucha emocional a nuestros hijos, que debe acompañarnos en toda su crianza y educación. La escucha emocional es fundamental para asentar y desarrollar el imprescindible vínculo afectivo entre padres e hijos, base de un desarrollo psicoemocional en armonía.

La lactancia satisface tanto las necesidades de alimento nutriente como las de alimento afectivo. Es un acto de amor en que la madre entrega tanto su cuerpo (leche materna, piel a piel, mirada, caricias, olor, palabras suaves), como sus sentimientos (afecto, protección, amor). Siempre hay que apuntar, para las madres que no pueden dar lactancia, aún deseándolo, en general por un problema de entorno del parto que dificulta su inicio o por mal asesoramiento en las formas (de ahí el gran trabajo de las Asociaciones de Lactancia en el apoyo y asesoramiento a las madres), que también un biberón dado con amor, es un buen alimento afectivo. Eso sí, siempre debe priorizarse la lactancia, al fin y al cabo es la herramienta más perfecta que nos ofrece la naturaleza para alimentar, en todos los sentidos, a nuestros bebés (y además es gratis).

Uno de los factores que más dificulta la lactancia a demanda y prolongada, en la mujer que trabaja fuera de casa, es la incorporación al trabajo después del, a todas luces, insuficiente permiso por maternidad. Otro factor es el poco apoyo que, generalmente, encuentra la madre en los pediatras desconocedores del proceso de la lactancia, tanto en formas, como en el particular desarrollo del bebé lactante. Y por último la incomprensión social (familiares, amigos, entorno laboral y sociedad en general) que critican y “machacan” a las madres que optan por la lactancia a demanda y prolongada en el tiempo, igual que pasa con el colecho y con la atención del llanto. Cómo una madre practique el colecho, la lactancia y atienda el llanto de su bebé, tiene asegurados augurios nefastos que le garantizarán un hijo inseguro, dependiente de sus padres y desgraciado para el resto de su vida. Y mira por dónde la experiencia nos demuestra todo lo contrario. Un bebé, un niño, atendido en sus necesidades emocionales, es un niño, que en su proceso de desarrollo natural (no cuando a nosotros nos convenga) adquirirá seguridad. Seguridad que le permitirá abrirse al mundo con confianza e independencia. Es un niño que se sentirá amado y por lo tanto tendrá autoestima. Autoestima que le permitirá afrontar las dificultades en su camino. Es un niño que desarrollará una gran inteligencia emocional, definida como la capacidad de ser feliz, de no dejarse dominar por la adversidad, de elegir tu vida y establecer relaciones armoniosas con los demás. ¿Quién no desearía algo semejante para sus hijos? Pues es muy fácil, simplemente hay que amarlos (alimento afectivo) y que ellos lo sientan así.
Toda mujer y todo hombre han sido una vez niños y en la medida en que ese niño se sintió amado, así se ama ahora a sí mismo, a los demás, al Mundo y al Universo entero. Quien ama a un niño, siembra amor para el futuro.”

Enrique Blay

Dpdo. en Psicología del Desarrollo - Terapeuta Psico-emocional, en
"ARA- Psicología / Psico-emocional" www.ara-terapia.com
Centro asociado a la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento
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