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jueves, 5 de agosto de 2010

0 comentarios 8/05/2010

Recibir afecto materno en la infancia previene la ansiedad de adultos

Escrito por Viviana - Categoria ,
* Las personas que recibieron mucho afecto materno están más capacitados de adultos para hacer frente a situaciones de estrés.
* La mayoría de los participantes demostró unos niveles normales de afecto y sólo uno de cada diez calificó la relación poco afectiva.
* Las experiencias vitales de pequeños influyen en la salud del adulto.
Investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, aseguran que las personas que durante la infancia recibieron mucho afecto de sus madres están más capacitados de adultos para hacer frente a situaciones de angustia, ansiedad y estrés, según los resultados de un estudio que publica la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Para ello, el estudio contó con un total de 482 personas, de quienes se analizaron sus recuerdos de cuando tenían ocho meses de edad para evaluar la relación de afecto que tuvieron con sus madres.

De este modo, los participantes en el estudio evaluaron "lo bien que lo había hecho la madre" con diferentes parámetros que iban desde una actitud "negativa" a una "exagerada". La mayoría (85%) demostró unos niveles normales de afecto y sólo uno de cada diez calificó la relación poco afectiva.

El estudio se completó con una posterior evaluación psicológica de su salud mental a los 34 años, analizando posibles situaciones de ansiedad o angustia. Así, detectaron que aquellos con un mayor afecto materno eran los que presentaban los niveles más bajos de ansiedad, mientras que quienes no guardaban un recuerdo agradable de sus madres reconocían más momentos de malestar general de adultos.

Los autores concluyen que sus hallazgos demuestran que las experiencias vitales de pequeños pueden influir en la salud del adulto, siendo el afecto maternal el que proporciona seguridad y confianza, permitiendo también desarrollar una vida social más amplia.

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lunes, 2 de agosto de 2010

0 comentarios 8/02/2010

Ideas para una mejor maternidad

Escrito por Viviana - Categoria , ,
¿Es cierto que si el bebe duerme con sus padres nunca querrá dejar de hacerlo? ¿Hasta cuándo hay que dar la teta? Una puericultora destierra mitos y asegura que a veces hablamos de "malcriar" cuando, en cambio, estamos criando bien a nuestros hijos.
Nada más indefenso e inmaduro que un bebe al nacer. Por eso, entre los mamíferos, la humana es la especie más vulnerable, la que más necesita de sus padres para sobrevivir. Luego de 9 meses de vida intrauterina, en un ambiente donde todas las necesidades estaban satisfechas, debería brindársele una vida extrauterina lo más parecida posible, con todas sus necesidades saciadas. Y esto significa upa permanente, contacto permanente, movimiento permanente, alimentación permanente.

Todavía hoy, en los consultorios de puericultura se escuchan dudas como ésta: "¿Es verdad que si nuestro hijo recién nacido duerme en la cama con nosotros nunca más lo podremos sacar?", "¿y que si lo alzamos cada vez que llore llorará siempre buscando que lo alcemos en forma permanente?", "¿y que si no ponemos límite a la teta querrá tomar el tiempo?"

Todos son temores equivocados. Cuando le damos a un bebé lo que necesita, lejos de malcriarlo lo "bien criamos" en realidad. De esta forma constituye su emocionalidad desde un sostén que le permite tener internalizados a sus padres y transformarse en un ser humano seguro e independiente. El bebé irá haciendo uso de sus habilidades motoras, intelectuales y emocionales a medida que vaya madurando, y desde un lugar de poder: el lugar que le permitirá ocupar el sentirse amado, cuidado y respetado desde el nacimiento.

En una era como ésta, caracterizada por el afán de control absoluto, es difícil aceptar el "descontrol" que provoca la crianza de un bebé recién nacido. No hay horarios predeterminados para la lactancia, no hay relojes que den ninguna pauta, no hay decodificación de llantos ciento por ciento acertada. La clave -si es que existe alguna- es soltar el control sin temor de enloquecer. Y ése es uno de los grandes desafíos en la crianza de un niño.

El concepto de crianza

En nuestra cultura, todo parece indicar que si respondemos a las necesidades básicas de un recién nacido nos exponemos a ser "dominados" por él y perder la "autoridad" que tenemos. Así, hay posiciones que sostienen que para que los niños aprendan a dormir debemos dejarlos llorar hasta que se cansen. O que aseguran que no deberíamos darles explicaciones de lo que haremos con ellos a una determinada edad en la que todavía no hablan, como dando por sentado que tampoco entienden.

Estos patrones son erróneos. Durante los tres primeros años de vida, el ser humano produce el mayor desarrollo físico y emocional, y constituye la estructura que lo sostendrá en el futuro. Es en este período, justamente, cuando los cuidados a todos los niveles deben extremarse. Y las consecuencias son visibles después: existen numerosas evidencias científicas que demuestran que aquellos adultos que cuando eran bebés y niños fueron satisfechos en sus necesidades, tanto físicas como afectivas, que fueron sostenidos, mirados y atendidos siempre que lo necesitaron, después tienen un desarrollo integral sano.

¿Qué lugar desempeña en este desarrollo la lactancia? Por años escuchamos sobre la importancia del amamantamiento en el crecimiento de los niños. Hemos visto miles de publicidades en las que un bebé rozagante succiona el pecho de una mujer hermosa. La idea de que la leche materna es la base de la alimentación infantil, la protección contra todas las enfermedades y el seguro de su normal desarrollo nos ha bombardeado desde los medios de comunicación y lo aceptamos casi como un dogma.

Sin embargo, si bien hoy nadie duda de los beneficios de la lactancia materna, no es menos claro que no lo es todo. Porque, más allá del amamantamiento, las nuevas teorías enfocan el tema desde un concepto más completo y superador: la crianza.

Es que al acto natural de amamantar, una acción que comparten todos los mamíferos del planeta, hay que agregar la cuestión afectiva, que es fundamental para el desarrollo del ser humano. Al criar un hijo tenemos que tener en cuenta la complejidad psicológica de la especie humana.

Existen personas y herramientas que pueden ayudar a los padres en esta tarea. El rol de la puericultora, la especialista en lactancia, sin duda ha evolucionado. Hoy no sólo enseña la técnica de amamantamiento, sino que también es responsable de acompañar a los padres en todo el proceso de la crianza.

Sin embargo, nuestro país tiene carencias estructurales -y serias- en este aspecto, que van más allá de las clases sociales. No existe conciencia de la importancia de estandarizar ciertas conductas que tendrían un beneficio no sólo particular, para cada familia, sino también para el conjunto de la sociedad.

Existe un puñado de centros con servicio de puericultura. En la mayoría de los centros asistenciales las madres son acompañadas sólo las primeras 72 horas posteriores al nacimiento del bebé.

La situación es distinta en otras latitudes. En Francia, por ejemplo, el Estado asiste en el domicilio a las parejas con hijos recién nacidos. En países escandinavos, la licencia laboral por maternidad se puede prorrogar por dos años, con goce de sueldo, tanto para la madre como para el padre.

En nuestro país, en cambio, en muchos casos ni siquiera se respetan los 45 días de licencia obligatorios para establecer un vínculo sano entre la mamá y el hijo. Existen, sí, proyectos legislativos para ampliar la licencia por maternidad para ambos padres.

Pero, en tanto, se impone la necesidad de formar profesionales en puericultura para que asistan a las familias en todas las instituciones donde se dé a luz, tanto públicas como privadas. Y también para educar a la población sobre los beneficios de una crianza saludable.

La nacion
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viernes, 7 de mayo de 2010

0 comentarios 5/07/2010

Los primeros meses de vida: el apego, indispensable

Escrito por Viviana - Categoria
Los tres patrones

En base a la experiencia que hayamos tenido en los primeros meses de vida con nuestro cuidador, así como las condiciones familiares y sociales en las que hemos crecido, habremos adoptado un estilo de relación y forma de vincularnos con los demás. Los resultados de tanta investigación definen tres patrones de apego: el estilo seguro, el ansioso ambivalente y el evasivo.

* Los niños con estilo de "apego seguro" tienen la capacidad de apoyarse en sus cuidadores cuando algo los preocupa. Saben que sus cuidadores están disponibles y que tienen la sensibilidad suficiente para responder a su angustia. Esa base sólida en la relación les ha enseñado a ser más seguros de sí mismos, más cálidos, estables y coherentes con sus deseos y emociones.

* Los chicos de "apego evasivo" se muestran desinteresados y sin ánimo de compartir con sus cuidadores. Se mantienen aislados porque creen que el otro no tiene la capacidad de entenderlos ni de ayudarlos. Tienen miedo de relacionarse o intimar porque no logran confiar ni sentir seguridad.

* Los "ansiosos ambivalentes" suelen vivir con mucha angustia la separación. Se resisten a que el otro se vaya con expresiones de protesta, enojo y caprichos. Suelen desarrollar habilidades emocionales inconsistentes, lo que los convierte en inseguros y demandantes.

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lunes, 3 de mayo de 2010

0 comentarios 5/03/2010

La fórmula del apego, algo para no ignorar

Escrito por Viviana - Categoria
El primer vínculo entre el bebe y su mamá o quien resulte ser su cuidador sentará las bases sobre las que se construirán sus relaciones en el futuro. Si bien se pueden modificar conductas a lo largo de toda la vida, la llave del éxito parece estar en esa emoción que se "abrochó" desde la panza.
Cuando un niño nace, todo es alegría rosa o celeste. Sin embargo, los bebes sólo tienen registro de un lugar de llegada sin luces ni festejos. Todo está a oscuras. Es como caminar, sin tener conciencia de uno mismo, por una casa desconocida y con los ojos vendados. Hay que sobrevivir y alguien debe calmar ese estrés que desborda en llanto. Alguien tiene que guiarnos y darle un orden a ese vacío caótico.

El bebe llora. Necesita algo; no sabe exactamente qué, pero no puede solo. En principio, tiene hambre. Precisa quien le dé de comer, quien lo abrace y lo contenga en este raro mundo en el que se siente suspendido.

Todos los modelos y teorías de la psicología reconocen que el lactante requiere de otro para satisfacer sus necesidades más esenciales y poner fin a la tensión interna. En ese momento, cuando la madre responde a esa primera necesidad tan básica para la supervivencia, el bebe "abrocha" una emoción. En esa unión natural e instintiva, de teta y caricias, se produce una experiencia, un aprendizaje. Es el primer vínculo, el primer encuentro.

"Está comprobado que el mero contacto físico entre dos personas hace que el cerebro fabrique oxitocina. Uno de los momentos en los que se libera mayor cantidad de esta hormona es inmediatamente después del parto", explica la psiquiatra María Alejandra Vieitez Bussalleu, para quien "no hay mejor encuentro que el de un padre con un hijo".

"El olor, la piel, el llanto del bebe -continúa- hacen que el cerebro de la madre produzca y libere oxitocina. Cuando el bebe succiona el pezón de su mamá activa la formación de la hormona que se encarga de sellar este vínculo de amor tan esencial." Así, la "hormona del amor" está sindicada por los científicos como la responsable de reforzar los lazos afectivos entre las personas.

Hace cuatro años, el biólogo Paul Zak, fundador y director del Centro de Estudios Neuroeconómicos de la Universidad de Claremont, California, probó con voluntarios que cuando inhalaban oxitocina aumentaba la empatía y la confianza entre ellos. En los estudios que publicó en Nature, concluía que "la oxitocina es el pegamento de la sociedad".

La preocupación por la relación temprana del niño con su madre fue uno de los temas centrales de muchos investigadores. Ya desde 1930 se estudiaba el desarrollo de chicos que habían sido abandonados. Las grandes guerras, las crisis, así como otros eventos sociales devastadores, sirvieron para estudiar el impacto que provocan las separaciones físicas y emocionales entre los pequeños y sus cuidadores.

En la década de 1960, el psicoanalista inglés John Bowlby logró definir la conducta de apego como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido emocionalmente.

"El término «apego seguro» fue acuñado por Bowlby para describir relaciones vinculares en las cuales el niño confía en que sus cuidadores serán accesibles en situaciones de estrés, brindándole protección y cuidado", ayuda para una primera definición el psicoterapeuta Juan Balbi, quien está convencido de que "una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales".

El apego refiere a un vínculo central y específico: madre-hijo o cuidador-infante. Es un nexo perdurable que, de ser seguro, produce consuelo, contención, placer. Es el primer encuentro con alguien; ni más ni menos que con aquel que, aparentemente, nos ayudará a sobrevivir. Y sus resultados, según entienden los investigadores de la conducta infantil, determinarán el andamiaje para todas las relaciones que desarrolle en su vida.

"La teoría del apego tiene reconocimiento universal y, definitivamente, desarrolla con rigurosidad la importancia de los vínculos tempranos", señala la licenciada Sonia Klei­man, especialista en psicología vincular de familias con niños, y directora del área en el Instituto Universitario del Hospital Italiano.

"En un primer momento -explica Kleiman- se creía que la experiencia de los primeros años marcaba casi en forma indeleble al sujeto y que lo vivido por entonces era algo así como la causa primordial de los conflictos posteriores. Hoy por hoy, gracias al avance en las investigaciones de muchas disciplinas involucradas en el tema, se ha llegado a la conclusión de que los vínculos que los sujetos habitan a lo largo de su vida pueden producir cambios, transformaciones y novedades en la emocionalidad." Estas característica de flexibilidad y adaptación coinciden con las capacidades dinámicas que se le han otorgado al cerebro gracias a los últimos aciertos de la ciencia moderna.



Las neuronas necesitan amor

Gran parte de las psicopatologías o trastornos severos de la personalidad pueden entenderse como consecuencia del tipo de vínculo afectivo que se haya tenido en una primera infancia o en relaciones posteriores.

Quienes padecen ausencias o separaciones físicas o emocionales, es muy probable que desde muy temprano generen mecanismos defensivos que se movilizan para sobreponerse o sobreadaptarse a la falta o la pérdida. Las ausencias o, lo que es peor, las presencias sin afecto o la falta de contacto, abonan el miedo y las ansiedades crónicas. De hecho, el abandono espiritual, social y económico en la primera infancia suelen ser el motor que impulsa, entre otros cuadros severos, conductas delictivas, actos de violencia, adicciones, fobias y pánicos.

Juana Naguirner es licenciada en trabajo social. Su tarea es reconocida en el Hospital Torcuato de Alvear. Los pacientes que llegan a diario a la consulta son claros exponentes del deterioro social en los vínculos del que somos víctimas los argentinos. "Recibimos a adolescentes y adultos sin red. Perdimos conciencia del valor que tiene la familia", se lamenta la especialista, que cree que "avanzamos mucho en tecnología, informática y comunicación global y digital, pero la comunicación familiar y la de los afectos esenciales no está garantizada. El individualismo ya se instaló dentro de los hogares".

En este contexto resulta impensado hablar de relaciones responsables. Sin embargo, cada día Naguirner, como otros asistentes sociales responsables, trabaja para recomponer el vínculo familiar, entendiendo que "es la única salida posible más allá de las redes o proyectos sociales que puedan surgir desde el Estado u otras instituciones".

"Pasarán las instituciones -sigue Juana-, pero lo único que queda siempre es la familia." Hoy, sin ánimo de levantar el dedo y señalar a nadie, sino con la propuesta de mirarnos un poco más en el espejo y encontrar "padres responsables", hay que asumir que madres y padres ausentes, por depresión, por ambición, por necesidades tan básicas como la comida y tan perversas como el último modelo de equis capricho, son factores de riesgo de chicos menos felices, más ansiosos, obesos, agresivos, deprimidos, antisociales.

"Una experiencia de apego traumática predispone al procesamiento inconsciente de un duelo -retoma Juan Balbi-, lo que a su vez deriva en una variedad de trastornos psicopatológicos, como pueden ser trastornos de la conducta alimentaria, personalidad borderline, trastornos de ansiedad o del estado de ánimo, e incluso psicosis. La mayoría de estas patologías se manifiestan en la adolescencia y en la juventud."

Por su parte, la trabajadora social cree que, frente a los problemas que se multiplican en una sociedad sin apegos seguros, "hay que trabajar permanentemente con la familia, aun con sus problemáticas, y, cuando no hay familia, apostar a recursos comunitarios que sean soportes sólidos, con garantías". Recuperar el concepto de familia implica recuperar la idea de "soporte", más allá de las disfuncionalidades. Hoy, muchas familias no se enmarcan en los retratos tradicionales. Hay madres solas, padres solos, familias ensambladas, tíos o abuelos con rol de padres; muchas veces, un vecino. Esa es "la familia"; ese es el vínculo existente que hay que fortalecer para que haya alguien que pueda sostener, cuidar, abrazar a quien lo necesita. "Preocupa ver cuántos pacientes llegan al hospital y, en medio de la crisis, sus familiares insisten en que no pueden hacerse cargo."

Doctor en psicología, Balbi cree que "así como todo lo que podamos hablar de apego consiste en una hipótesis científica que se ha comprobado una y mil veces a nivel internacional, cuesta entender cómo un conocimiento tan certero acerca del desarrollo normal del niño no ha desarrollado un campo profesional, a fin de hacer prevención y promoción comunitaria. Suele trabajarse en torno del desarrollo físico e intelectual de niños y adolescentes, pero no hay un campo profesional de aplicación que termine de comprender la importancia que tiene el desarrollo emocional, ya que la salud global del niño depende, en gran medida, de su desempeño en este dominio. Tenemos las herramientas, pero no hay campo donde desplegar lo tan sabido".

Si uno revisa la cantidad de planes y programas que se ofrecen en hospitales y otras instituciones de salud mental, descubrirá cómo proliferaron los grupos de trabajo terapéutico y de acción social. Los hay para combatir las adicciones, la violencia doméstica, los trastornos de alimentación o de ansiedad, las fobias, etcétera. "Nunca hubo tantas redes como ahora", certifica Naguirner, y al mismo tiempo se pregunta: "¿Funcionan?, ¿están debidamente articuladas?, ¿se desprenden de un proyecto integral?".

Tu casa, mi casa... ¿funcionan?, ¿están articuladas?, ¿hay un proyecto? Si hay afecto y contacto, seguro. Si no, buen comienzo. Tal vez valga apuntar en la cocina palabras clave como: sonrisas, abrazos, responsabilidad, flexibilidad, adaptación, límites, experiencias, respuestas, vínculos, respeto, libertad, bienestar, felicidad,.... (sume todas las que crea que hacen a un apego seguro).

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viernes, 11 de diciembre de 2009

0 comentarios 12/11/2009

Por una crianza con apego (y de calidad)

Escrito por Viviana - Categoria
Entre dos y cinco cuidadores adultos que generen vínculos de afecto con un lactante puede ser beneficioso, según los nuevos estudios que se han hecho sobre apego seguro en los bebés. Lo anterior modifica la teoría más difundida en orden a que la persona que debe generar este apego debe ser principal y exclusivamente la madre.

Lo anterior se hace cargo de la mayor presencia del padre en el cuidado del bebé y de otros agentes como familiares cercanos y guardadores y que un estudio realizado por Pampers y la Unicef, en conjunto con la Universidad Católica chilena verificó.

La investigación “El apego entre padres e hijos” rescató que un 94% de las mujeres declara haber sido acompañada durante el embarazo en distintos momentos por el padre, sin importar si estaban casados o no.

Asimismo, un 82% de los hombres se hizo presente en el parto, lo que verifica la política de las autoridades en cuanto a permitir partos más afectivos y menos traumáticos para la madre y el bebé y que se comprende en el programa Chile Crece Contigo.

El estudio, realizado por Collect GFK, se realizó en Santiago y consideró entrevistas telefónicas a 405 hombres y mujeres con hijos de 3 años o menos de los segmentos C1, C2, C3 y D.

Sin ser un estudio epidemiológico –que en Chile registran bajas tasas de lactancia- en esta oportunidad se verificó que el 33% de las mujeres da de mamar a su hijo hasta los 6 meses y entre los 6 meses y 1 año de vida lo hace el 44%. Asimismo, se constató que las mujeres que trabajan realizan grandes esfuerzo por seguir amamantando, pues un 41% lo hace aún cuando la guagua ya tiene 6 meses a 1 año.

También se comprobó que los chilenos manejan mayor información sobre las conductas que benefician el apego de los lactantes como hablarse mientras están en desarrollo intrauterino (92%), y colocarles música (un 80%).

Al momento del parto, que en el 62% de los casos fue normal y no cesárea, tanto la madre como el padre tuvieron oportunidad de tener contacto con el bebé.

Sin embargo, el estudio confirma que aún no se han producido cambios en los roles adscritos a los sexos, porque un 91% de los entrevistados declaró que al llegar el bebé a la casa, quien se hizo cargo de su cuidado fue la madre, mientras que sólo un 32% de los hombres encuestados dijo hacerlo. En un 12% la tarea la asume un familiar.

Mitos sobre el apego

La psicóloga de la UC, Pía Santelices, hizo ver que los chilenos aún sustentan algunos mitos que son negativos para el apego seguro y efectivo como el hecho de que un 30% de las personas cree mientras más cercana sea la relación con el niño “éste será más dependiente”, cuando todos los estudios indican que entre mejor se desarrolle el apego, el niño será más seguro y tendrá mejor autoestima.

Pía Santelices afirmó que la mayoría de los padres tiene prácticas que favorecen el buen vínculo temprano con sus hijos y que la evidencia de que las madres dar de mamar hasta los 7,9 meses del niño hace necesario revisar la legislación sobre el post natal de manera de alargarlo a los 6 meses.

Francisca Morales, de la Unicef, destacó que el estudio registre un cambio cultural favorable que promueve la presencia del padre en la infancia temprana, lo que resulta positivo para el vínculo. Y también que existe una promoción de éste en los servicios de salud.

Agentes de apego

La encuesta establece que un 24% de los niños asiste a sala cuna o jardín infantil, principalmente a partir del año de vida. De ellos, el 54% lo hace en jornada completa.

Pïa Santelices afirmó que los niños ven enriquecido su desarrollo si tienen más de un cuidador, más cuando éste puede tener alguna inhabilidad circunstancial como una madre con depresión post parto.

La psicóloga aseguró que hoy se postula que el bebé debe tener entre 2 a 5 adultos responsables para que de cada uno de ellos pueda rescatar experiencias beneficiosas que le sirvan en su desarrollo y los integre en su propio modelo.

O sea, aclaró, los adultos se deben complementar en esta generación de apego. Aclaró que en los últimos 20 años ha cambiado la teoría del apego seguro exclusivo de la madre, ampliándose la cantidad de cuidadores al servicio del niño.

“Se habla de función materna y función paterna que no necesariamente deben y pueden ser cumplidas por la madre y el padre”, dijo.

Asimismo, aclaró que el apego de calidad no necesariamente tiene que ver con la cantidad o presencia del padre/madre, sino que la sensibilidad y la calidad de la comunicación que se establezca con el bebé.

Desde | El Mercurio
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lunes, 23 de noviembre de 2009

0 comentarios 11/23/2009

Vínculo parental (Attachment Parenting)

Escrito por Viviana - Categoria
La idea del "vínculo paternal" o "attachment parenting" se remonta a los años cincuenta, con los famosos estudios del psiquiatra John Bowlby. El apego entre padres e hijos es "una necesidad biológica" y algo común en todos los primates, sostiene Bowlby. En cada fase de crecimiento, los niños (las crías) buscan la proximidad, el contacto y la protección de una persona adulta. Durante siglos, ésa ha sido la clave de la supervivencia.

Pero las sociedades modernas avanzan -es un decir- en sentido contrario. La separación traumática entre madres e hijos comienza ya en el parto hospitalario, por no hablar de la distancia con las que muchas mujeres viven sus propios embarazos, siempre a expensas de lo que certifique el "experto".

El mundo laboral, diseñado por los hombres y para los hombres, pasa como una apisonadora sobre muchísimas mujeres que no tienen elección: familia o trabajo. Nadie parece plantearse el impacto emocional que causa a madres y niños la separación al cabo de cuatro meses, ni cómo esa ruptura forzosa afecta a la salud y a la vida emocional del pequeño, que se pasa la mayor parte del día en brazos ajenos, enganchado al falso consuelo del chupete y del biberón.

Las barreras en las familias se van haciendo cada vez más altas, y pronto vendrá la maratón de actividades extraescolares. El caso es estirar las jornadas de los niños tanto como las nuestras, cubrir lo más posible las ausencias y reducir los "lazos" entre padres e hijos a un beso de buenas noches. A veces ni eso.

La antropóloga Margaret Mead realizó hace cuatro décadas un estudio entre varias tribus del mundo y demostró que las más violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico con los padres a edad temprana.

La doctora Marcelle Geber tuvo la osadía de comparar la "tribu" europea y sus "civilizadas" costumbres (bebés al biberón, en habitaciones separadas, empujados en carritos) con 308 niños criados a la vieja usanza en Uganda (amamantados a demanda, compartiendo cama, a lomos de sus madres). Su conclusión: los niños africanos aventajaban a los blancos en capacidad motriz y en capacidad intelectual durante el primer año.

Y así llegamos hasta el doctor William Sears, padrino del "attachment parenting", más de una década rebelándose contra la pediatría oficial y promoviendo una relación más cercana y armoniosa entre padres e hijos. Sus consejos han servido de acicate para miles de padres de todo el mundo, reunidos en Attachment Parenting International, que cuenta ya con grupos en países europeos como Gran Bretaña, Holanda y Alemania.

Según William Sears, los cimientos del "vínculo" se crean en el alumbramiento, en ese "período sensitivo" tan común al de todos los mamíferos y tan ajeno a los asépticos protocolos hospitalarios. La lactancia, advierte, es una fuente de alimento no sólo material sino también emocional para un niño en los primeros meses de vida.

Sears aconseja cargar con todo lo posible con los niños, en brazos o colgados, pero manteniendo la proximidad física y el contacto. El pediatra del "apego" defiende a capa y espada las virtudes de la cama familiar o colecho y resume sus siete "mandamientos" en dos: cree en el llanto de tu hijo y ¡cuidado con los "expertos"!
Como respuesta a tantos y tantos libros "crueles y despiadados", el pediatra Carlos González decidió precisamente escribir "Bésame mucho". "Creo, sinceramente, que los padres lo harían mucho mejor si no hubieran existido todos esos manuales que incitan a desconfiar de los niños y a tratarles con total desprecio".

"No quiero entrar en lo que es bueno o malo para el niño a largo plazo, si va a ser más o menos inteligente porque duerma contigo o los lleves en brazos", afirma Carlos. "Lo que los niños necesitan, hoy y ahora, es afecto y proximidad. Y lo que han aconsejado por desgracia los "expertos" durante muchos años es justo lo contrario, hasta el punto de prohibir casi el contacto entre madres e hijos".

El autor de "Bésame mucho" nos recuerda los experimentos con gorilas que se "olvidan" de cómo ser madres cuando las meten en la jaula. A los hombres y a las mujeres, sostiene, nos pasa algo similar: vivimos en estado de cautividad, confinados en ambientes artificiales, atrapados por normas culturales y alejados de nuestros instintos y nuestros imperativos biológicos.

González pone sobre el tapete un estudio comparativo sobre la crianza de los niños en varias culturas, publicado hace cuatro años en la revista "Pediatrics"... En 25 de 29 sociedades, los niños dormían con la madre o con los dos padres. En 30 de 30, los niños eran trasportados en brazos o a la espalda. En todas ellas se les amamantaba a demanda y la edad media del destete estaba entre los dos y los tres años.

El pediatra rompe también con el mito de que los hombres se han lavado las tradicionalmente las manos, y se remite a "La Historia Natural de la Paternidad" de Susan Allport: "El alejamiento del padre es fruto de la revolución industrial. Los padres han trabajado toda la vida en casa o han velado por la protección de sus hijos. Su papel puede cambiar, como lo está haciendo ahora, pero hay que acabar con ese mito".

Años de experiencia como padre y de consulta como pediatra, le han permitido también a Carlos González conocer muy de cerca el dilema de tantas familias de hoy en día... "Eso del tiempo de calidad es un cuento. Con los niños hay que estar, simplemente estar, y no obsesionarse con cronometrar los minutos que se pasa con ellos y aprovecharlos al máximo para hacer algo importante".

Desde | En buenas manos
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jueves, 15 de octubre de 2009

0 comentarios 10/15/2009

Criar con apego y respetuosamente

Escrito por Viviana - Categoria
¿Has escuchado las frases: “vas a malacostumbrar a ese bebé” vas a malcriar a ese bebé”, “ya no lo cargues”, “déjalo llorar” ? ¿Cuando llora tu bebé sientes que tienes que hacer algo para resolverlo, y para hacerlo sentir mejor, pero recuerdas esas frases?

Entonces estás consciente de la gran presión social que padecen las mamás, que son impulsadas a no escuchar sus instintos, y que traten de negar las necesidades emocionales de su bebé.

Nosotros creemos qué los bebés son seres humanos, con tanto derecho a demostrar sus necesidades de compañía y cariño como cualquier otro ser humano.

El cargar a tu bebe, alimentarlo cuando tiene hambre, abrazarlo cuando muestra deseos de ese contacto, lo convertirá en un ser humano seguro de si mismo y amoroso, pues es el ejemplo que ha recibido desde que es bebe.

Si tu esposo llegara una noche y te dijera,”hoy fue un mal día, quisiera platicar, estar contigo y que me abrazaras” aunque fuera tarde en la noche, ¿que le dirías?

¿Le dirías, “ah no, no es hora de esas cosas. Es hora de dormir. Si te abrazo y estoy contigo a estas horas, te vas a malacostumbrar y luego vas a querer hacer eso todas las noches”?

Pues esas frases que resuenan en nuestra cabeza, formuladas por parientes y amigos bienintencionados, lo que tratan de que hagas es que dejes de escuchar tu instinto, y de que no hagas lo que es mas fácil, resolver las necesidades de tu bebé.

Los bebés que han sido criados con respeto y con amor, que han sido “malacostumbrados” y los cuales son llevados en brazos mucho tiempo, desarrollan un sano apego con su madre, que es el primer contacto con este mundo. Este ejemplo de apego les ayudara a desarrollar relaciones con otros seres humanos basadas en la confianza y en el amor. Aprenden que son personas valiosas, lo cual les hace desarrollar una buena autoestima. Porque si cuando lloro nadie me hace caso, tal vez sea porque no valgo la pena. Pero si cuando el bebé expresa una necesidad de amor, y la mamá la resuelve pronto, cargándolo, confortándolo, atendiéndolo, el bebé RESUELVE esa necesidad. Puede pasar al siguiente paso en su desarrollo. Se sentirá seguro de si mismo, y valioso. Y al contrario de lo que dice la “sabiduría” popular, será un ser humano amoroso y respetuoso, pues es lo que ha aprendido desde la mas tierna infancia.

Desde | CozyBebe
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jueves, 10 de septiembre de 2009

1 comentarios 9/10/2009

Semana Internacional de la Crianza en Brazos

Escrito por Viviana - Categoria , ,
Blog de Mamas y Bebes

El lema escogido por Red Canguro para la celebración de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, para los paises de habla hispana que se celebrará desde el 21 al 28 de septiembre, para este año es: "Al Alcance de tus Besos" ó "Close Enough to Kiss".

No existe nada más dulce para una madre que el tener a un hijo en brazos, sentir su calor, su olor y estar en estrecho contacto. Tal vez por esa razón, y desde hace siglos, mujeres de todo el mundo han llevado a su hijos en los más variados tejidos, incorporando esta tradición a su propio legado cultural y transmitiendo por generaciones tan bella práctica.

Si quieres tener el logo de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, esta disponible en la sideBar de nuestro blog. Llevatelo !!!

Desde | Mamas Koala
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viernes, 4 de septiembre de 2009

1 comentarios 9/04/2009

Las madres insumisas

Escrito por Viviana - Categoria , , , ,
Aunque hay algunas cosas que no comparto, quise que leyeran esta opinion que encontre en la web.

En la frontera sutil que separa hembrismo y sumisión al patriarcado encontramos a las maravillosas “madres insumisas”.

Tal vez tenga más lazos con ellas que con cualquier otra tribu post-moderna. Sin embargo, ellas no me perdonarán nunca que reniegue de la “esencia femenina”. Qué se le va a hacer? No se puede ser amiga de todo el mundo.

Insumisas porque rescatan la maternidad como acto y como práctica susceptibles de revolucionar el ser, como oportunidad de recuperar el valor confiscado a la madre, a la mujer.

Insumisas porque denuncian los malentendidos que relegan la psiquis femenina a un segundo plano, el plano del “otro”.
El problema es que creen que haya una “psiquis femenina” esencial, ancestral, casi trascendental…

Cómo reconocer a una madre insumisa?


* Ha parido en casa (si lo ha hecho sin asistencia, mejor!)
* Ha amamantado por lo menos 1 año y medio… (mejor si 3 o 4 años, si ha amamantado durante el embarazo y a hijos de edades diferentes)
* Ha dejado de trabajar o a re-orientado su carrera apar estar más presente para sus hijos pero por elección personal.
* Colecha (duerme con sus hijos).
* Lleva a sus hijos en porta-bebé (badolera, foulard, mei-tai, ergo, …)

Soy una madre insumisa… pero también soy feminista.

Creo que lo que me salva de ser madre insumisa-hembrista es mi marido. El hecho de que comparta mi punto de vista permite que no sea solo yo quien asuma el compromiso que implica este estilo de crianza.

* Parí en casa, pero él supo respetar mis necesidades a cada momento
* Me ha ayudado con la lactancia
* Como trabaja menos que yo, asume la crianza proporcionalmente y en un estilo de apego que conviene a nuestra filosofía.
* Somos padres insumisos.

Podría darme el lujo de ser madre insumisa-féminista sin un hombre como él a mi lado?

Hubiese tenido hijos con otro hombre, que no sea capaz de aceptar este contrato?

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domingo, 16 de agosto de 2009

0 comentarios 8/16/2009

Crianza con apego, qué es?

Escrito por Viviana - Categoria
También conocida como crianza respetuosa. El término es la adaptación al español del término inglés “attachment parenting” el cual fue acuñado por el pediatra William Sears en el libro que lleva el mismo nombre.

El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.

Muchos de los conceptos que promueve la crianza con apego pueden parecer raras, obsoletas o exóticas, por eso voy a tratar de hilar menudito para que se comprenda bien algo fundamental: lo verdaderamente importante es el bienestar de tu hijo, hay situaciones que la crianza con apego considera básicas pero como ya sabemos, cada familia es un mundo y cada bebé una personita individual con sus gustos, apegos, emociones, etc.

La crianza con apego tiene algunos elementos que han sido estudiados por etnopediatras, pediatras, psiquiatras antropólogos y otros profesionales y tomados como acertados en la crianza de los niños y hasta necesarios. Ésta es sólo una lista, pero cada uno de ellos está bien explicado en los diferentes artículos de la página:

Dormir con los hijos

El contacto físico permanente con los bebés

La lactancia materna a demanda

Atender diligentemente los llamados del bebé o niño

La no violencia con los niños, verbal y física


La crianza respetuosa no es el cumplimiento a rajatabla de estos conceptos, bueno, el último si debería cumplirse siempre a rajatabla, el punto es que cada familia adapta a su hogar todo aquello que simplifique y armonice su estilo de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno. El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas ; por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso.

Pero para dar ese paso es necesario que nos despojemos un poco y paulatinamente de todas las imposiciones culturales con las cuales convivimos a diario en occidente.

Es muy posible que te suene familiar alguna de las siguientes frases:

¿Tan grande y todavía toma pecho?

Ya va siendo hora de que lo destetes

¿Y cuándo lo vas a sacar de tu pieza?

Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacan con nada

No lo cargues que se acostumbra a estar en brazos

A este le encanta es estar cargado

Es mejor una palmadita a tiempo

¡Los niños son muy manipuladores!

Hay que enseñarles a ser independientes

¿Todavía no va al jardín? Les hace mucho bien, ¿eh?

Al principio se quedan llorando pero es normal

¿No está muy grande para ir cargado?

¿Y cuándo le vas a quitar los pañales?

Estas frases y otras similares nos son dichas a diario a los padres que cometemos tamaños errores con nuestros hijos y dejamos que duerman en nuestra habitación, los cargamos mucho, jamás les pegamos, les permitimos seguir al pecho cuando están “mayorcitos” -a propósito, ¿qué mente iluminada ;) dijo alguna vez cuándo son “demasiado mayorcitos” para tomar pecho?- y acudimos inmediatamente cada vez que nos reclaman. Pues bien, a donde quiero llegar es aquí: todos esas creencias son elaboraciones culturales que van surgiendo con el tiempo casi sin que lo advirtamos ¡y nos invaden! Están por todas partes y lo común es que jamás nos tomamos el tiempo de sentarnos a pensar un poco si tienen algún sentido, si son ciertas, si contradicen nuestro instinto y lo más importante si coinciden con la naturaleza del bebé-niño humano.

Creciendo en Valladolid
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miércoles, 12 de agosto de 2009

2 comentarios 8/12/2009

La cultura del desapego

Escrito por Viviana - Categoria
El apego y el desapego son pautas culturales. En aquellas culturas que funcionan comunitariamente, se necesita criar a los niños de modo que sean solidarios, capaces de compartir, generosos, para que puedan priorizar el bien común del grupo. En culturas como la nuestra, se necesita que los niños sean independientes, y que aprendan a autoabastecerse, porque al llegar a adultos, importará la competitividad, el individualismo, el éxito personal y el poder. Por eso se necesita comenzar desde temprano.

Separar a los bebés de sus madres precozmente, que aprendan rápidamente a sostener su biberón para que quienes lo cuidan no tengan que estar tan atentos; que se adapten a las canguro o a las guarderías sin llorar; que duerman solos toda la noche; que jueguen sin compañía; que dejen rápido los pañales; que se queden a dormir en casas de parientes o amigos, etc. Desde luego que estos requerimientos están pensados desde un mundo adulto que necesita rápidamente volver a la "normalidad", hacer de cuenta que "aquí no ha pasado nada", y amoldar a este bebé al ritmo de vida que tenía la casa antes de su llegada.

Si pudiéramos relatar en primera persona un día en la vida de un bebé, teniendo en cuenta que sus necesidades básicas incluyen brazos gran parte del día, teta a demanda y presencia materna constante, comprobaríamos sorprendentemente que la mayor parte del tiempo, estas personitas de escasas semanas de vida-o incluso días-, postergan o renuncian a sus necesidades para hacernos el favor de permitirnos continuar con nuestra vida adulta: duermen solos en su cunita una o dos horas, se quedan en la guardería, aceptan un trozo de silicona -sin duda una mala imitación del pezón de mamá- para succionar, y nos esperan durante horas mientras hacemos nuestros quehaceres, o cumplimos con nuestra jornada laboral.

Algunas mujeres sienten una gran preocupación por retomar su vida social, su silueta, sus actividades recreativas, su vida amorosa, y para esto es necesario que el bebé se esté quietecito, que duerma mucho, que no llore, que juegue solito y que se relacione con cualquier persona que esté dispuesta a quedarse a su lado. Esto es lo que se espera de un bebé casi desde las primeras semanas de vida. Si entendemos esto como "criar", por supuesto que cargar al bebé en brazos, amamantarlo, dormir en la misma cama con él y satisfacer sus necesidades, será "malcriarlo". Porque una vez que se ha dormido plácidamente en los brazos de mamá, y se ha abierto un ojo entre sueños y ella sigue estando allí, y al abrir la boca se encontró con su pecho dispuesto a cobijarlo y así se ha pasado todo el día, es lógico, comprensible y hasta esperable, que ningún bebé quiera conformarse con menos!!!

Los adultos también necesitamos abrazos. Nos demostramos el afecto con caricias, con besos, con miradas, con palabras cariñosas. Nunca dejamos de necesitar este tipo de comunicación.

Desde | Por un parto respetado
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miércoles, 5 de agosto de 2009

2 comentarios 8/05/2009

El bebé emocional: Enrique Blay

Escrito por Viviana - Categoria , , , ,
Un bebé nace a los más o menos nueve meses de gestación y parece que esté totalmente formado. Sin embargo, en un aspecto crucial, no está preparado para el mundo. Su cerebro no está, ni mucho menos, plenamente desarrollado. Si tuviera que esperar hasta entonces, tendría que pasar otros doce meses en el útero. Hay una razón muy sencilla por la que no puede quedarse tanto tiempo. Para nacer, el bebé tiene que pasar por en medio de la pelvis. Si pasara más tiempo en el útero su cabeza sería demasiado grande para pasar. Así que, si el bebé quiere salir al mundo, tiene que hacerlo ahora, esté preparado su cerebro o no.

De hecho, en el cerebro del bebé, se van a construir alrededor de 1.000 millones de conexiones neuronales hasta los tres años de edad. La calidad y efectividad de estas conexiones dependen básicamente de dos factores: el alimento nutriente y el alimento afectivo.

El alimento nutriente aporta las sustancias necesarias -proteínas, hidratos, grasas, vitaminas, minerales, etc.- para la construcción y desarrollo orgánico. El alimento afectivo –cariño, protección, atención, contacto, etc.- satisface todas sus necesidades psicoemocionales. Tan importante un alimento como el otro, tal como, lamentablemente, se ha podido comprobar en guarderías chinas o rumanas, entre otras, en que los bebés reciben suficiente alimento nutriente pero ningún alimento afectivo ya que no son abrazados, ni besados, ni atendido su llanto o simplemente cogidos en brazos. Sus retrasos psicomotrices, las patologías psicológicas o incluso la muerte, son las consecuencias.

Tenemos tres preciosas herramientas para ofrecer alimento afectivo a nuestro hijos. Herramientas que responden a las necesidades afectivas del bebé, producto de su especial forma de percepción: la percepción emocional. Estas herramientas son:

1- El colecho
2- La atención del llanto
3- La lactancia

El colecho
, entendido como el acto de dormir juntos padres y bebé, en la misma cama o en otra a su lado, cubre la necesidad del bebé de sentirse seguro, protegido, acompañado, atendido. Tal cómo el Dr. Carlos González apunta en su libro “Bésame mucho”, es normal que los bebés se despierten por la noche cada dos o tres horas, debido al instinto ancestral que permanece en el ser humano, como buen mamífero que es. Este instinto es fruto del hábito de las crías de mamífero, que en medio de la sabana o de la jungla, necesitan de la protección de su madre, especialmente por la noche, en que los depredadores tienen la costumbre de salir a cenar. La cría, por ejemplo de una gacela, va despertándose periódicamente. Gime y si nota la presencia de su madre se vuelve a dormir. Si no está su madre sube el tono en intensidad para reclamar su protectora presencia. Evidentemente, por puro proceso evolutivo, han sobrevivido las crías que seguían este proceso de alarma, las otras, eran cena segura para sus depredadores. Además de este componente antropológico, el ser humano, por sus propias características de desarrollo y perceptivas tiene unas grandes necesidades de afecto, incluidas las de la noche. Es necesario nombrar aquí un método perfecto para negar esas necesidades afectivas y hacer sufrir a los bebés y niños, que por desgracia ha tenido gran resonancia mediática.

El método del Dr. Estivill.

Método cruel con el bebé o niño, ignorante de sus necesidades de alimento afetivo, de las secuelas psicológicas que puede producir y sin ninguna base científica tal como la psicóloga Rosa Jové, en su libro “Dormir sin lágrimas”, demuestra más que suficientemente.

La atención del llanto parte de la indudable premisa de que si un bebé llora es por algo. Porque tiene hambre, porque se encuentra mal o porque expresa emociones. ¿Dudaríamos en alimentar a nuestro hijo si tiene hambre? ¿Nos pensaríamos procurarle medicamentos o asistencia médica si se encuentra enfermo? ¿Porqué nos vamos a resistir a satisfacer sus necesidades emocionales? Emociones presentes o pasadas, como pueden ser las de su nacimiento, que aún tiene que procesar. Atender el llanto significa satisfacer sus demandas, significa otorgarle seguridad, confianza, apoyo. La atención del llanto es el inicio de la escucha emocional a nuestros hijos, que debe acompañarnos en toda su crianza y educación. La escucha emocional es fundamental para asentar y desarrollar el imprescindible vínculo afectivo entre padres e hijos, base de un desarrollo psicoemocional en armonía.

La lactancia satisface tanto las necesidades de alimento nutriente como las de alimento afectivo. Es un acto de amor en que la madre entrega tanto su cuerpo (leche materna, piel a piel, mirada, caricias, olor, palabras suaves), como sus sentimientos (afecto, protección, amor). Siempre hay que apuntar, para las madres que no pueden dar lactancia, aún deseándolo, en general por un problema de entorno del parto que dificulta su inicio o por mal asesoramiento en las formas (de ahí el gran trabajo de las Asociaciones de Lactancia en el apoyo y asesoramiento a las madres), que también un biberón dado con amor, es un buen alimento afectivo. Eso sí, siempre debe priorizarse la lactancia, al fin y al cabo es la herramienta más perfecta que nos ofrece la naturaleza para alimentar, en todos los sentidos, a nuestros bebés (y además es gratis).

Uno de los factores que más dificulta la lactancia a demanda y prolongada, en la mujer que trabaja fuera de casa, es la incorporación al trabajo después del, a todas luces, insuficiente permiso por maternidad. Otro factor es el poco apoyo que, generalmente, encuentra la madre en los pediatras desconocedores del proceso de la lactancia, tanto en formas, como en el particular desarrollo del bebé lactante. Y por último la incomprensión social (familiares, amigos, entorno laboral y sociedad en general) que critican y “machacan” a las madres que optan por la lactancia a demanda y prolongada en el tiempo, igual que pasa con el colecho y con la atención del llanto. Cómo una madre practique el colecho, la lactancia y atienda el llanto de su bebé, tiene asegurados augurios nefastos que le garantizarán un hijo inseguro, dependiente de sus padres y desgraciado para el resto de su vida. Y mira por dónde la experiencia nos demuestra todo lo contrario. Un bebé, un niño, atendido en sus necesidades emocionales, es un niño, que en su proceso de desarrollo natural (no cuando a nosotros nos convenga) adquirirá seguridad. Seguridad que le permitirá abrirse al mundo con confianza e independencia. Es un niño que se sentirá amado y por lo tanto tendrá autoestima. Autoestima que le permitirá afrontar las dificultades en su camino. Es un niño que desarrollará una gran inteligencia emocional, definida como la capacidad de ser feliz, de no dejarse dominar por la adversidad, de elegir tu vida y establecer relaciones armoniosas con los demás. ¿Quién no desearía algo semejante para sus hijos? Pues es muy fácil, simplemente hay que amarlos (alimento afectivo) y que ellos lo sientan así.
Toda mujer y todo hombre han sido una vez niños y en la medida en que ese niño se sintió amado, así se ama ahora a sí mismo, a los demás, al Mundo y al Universo entero. Quien ama a un niño, siembra amor para el futuro.”

Enrique Blay

Dpdo. en Psicología del Desarrollo - Terapeuta Psico-emocional, en
"ARA- Psicología / Psico-emocional" www.ara-terapia.com
Centro asociado a la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento
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martes, 4 de agosto de 2009

1 comentarios 8/04/2009

El concepto del Continumm

Escrito por Viviana - Categoria
Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.

Para un bebé, estas experiencias necesarias son:

- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.

- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.

- Lactancia materna a demanda.

- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.

- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.

- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.

En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta...

- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.

- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de "dejarle llorar para dormir".

- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o "pacificados".

- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.

- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.

- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras "técnicas parentales" que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.

La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia "en brazos" desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.


...No es ningún secreto que los "expertos" no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.

Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado.

...(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto...(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente.

...Lo que aquí estamos entendiendo por "correcto" es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz...(etc.)

...Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.

El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra.

...La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.

Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. ...(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.

No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.


(*) Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro se ha traducido a 16 idiomas.

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