jueves, 30 de julio de 2009

0 comentarios 7/30/2009

"Ojalá pudiéramos llevar a nuestro bebé al trabajo"

Escrito por Viviana - Categoria
Responsable de la asociación "Alletar i Criar", Cristina Pardo considera que los niños deben tener barra libre de leche materna

La falta de información y los falsos mitos en torno a la lactancia y la crianza de un bebé, empujaron a tres madres a crear una asociación de apoyo, "Alletar i Criar" (Amamantar y Criar, en castellano). Cristina Pardo, una de las responsables de la asociación, lucha por destruir mitos tan perjudiciales como que no se le debe dar el pecho al bebé siempre que éste lo pida, o que el bebé necesita otros alimentos a las pocas semanas de vida .

¿Con qué objetivo nace la asociación?
Nace de la necesidad de tener más apoyo durante el embarazo, parto y lactancia. Cuando tu hijo nace descubres que viene sin manual de instrucciones. Además, el padre tiene pocos días de permiso por paternidad con lo que las madres se sienten muy solas pasados esos días.

¿Cree que las madres de hoy en día no tienen suficiente información?
No tienen suficiente, o tienen demasiada. Todo el mundo tiene opiniones contradictorias: el médico, tu madre, la enfermera, tus amigas, etc.

¿Qué labor desarrolla la asociación?
Hacemos reuniones cada quince días donde se proponen distintos temas. Las tres madres que llevamos la asociación somos asesoras de lactancia, formación que avala la Federación Catalana, con lo que podemos responder a todas las dudas de las madres. La asociación cuenta con un teléfono de atención personalizado y un correo electrónico. Además, cada año celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna, donde se organizan conferencias, charlas, exposiciones y fiestas.

¿Qué mitos sobre la lactancia existen?
Uno de los más perjudiciales es el que dice que sólo se puede dar pecho durante 10 minutos y cada tres horas. Este mito ha llevado al fracaso de la lactancia de muchas madres y abuelas. La lactancia debe ser a libre demanda del bebé, sobre todo los primero días cuando la producción de la leche ha de ser regulada y estimulada por el bebé.

¿Cómo sabe una madre cuándo debe amamantar al bebé?
No hay que esperar a que el niño se ponga a llorar, sino entender sus gestos. Cuando busca el pecho o pone morritos o se chupa los dedos puede significar que tiene hambre y es cuando hay que ofrecerle el pecho. El bebé ha de tener siempre barra libre de leche materna.

Actualmente, ¿sigue vigente este mal consejo sobre la lactancia?
Se dice que se debe dar leche a libre demanda del bebé pero algunos profesionales siguen diciendo que no antes de las dos horas. Además, nuestras madres y abuelas tienen este mito muy inculcado y a veces es duro luchar contra eso.

¿Cuánto debe durar la lactancia materna?
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé y complementada con otros alimentos hasta los dos años o más. El primer año de vida, la alimentació de un niño está basada en la leche.

¿Se ha mantenido siempre esta recomendación?
Antes,se empezaban a introducir papillas a los tres o cuatro meses ya que la OMS decía que la duración de la lactancia exclusiva debía ser de cuatro meses. Ahora se ha retrasado la introducción de alimentación complementaria a seis meses y quizá en un futuro sea un año. Lo que dice la experiencia es que muchos niños no quieren probar otra cosa que no sea leche materna hasta los 7 o 8 meses y están sanísimos.

¿Cómo debe ser el destete?
Debe ser progresivo ya que has de acostumbrar al niño a otros sabores y texturas y tener cuidado con la aparición de posibles alergias. La OMS dice que la lactancia materna debe ser un complemento hasta, por lo menos, dos años. El tiempo se puede prolongar hasta que la madre decida o el niño se canse. Hay niños que están 3 o 4 años mamando una vez al día, antes de ir a dormir o cuando se hacen un chichón, por ejemplo. Y es que el pecho no es sólo alimento, sino afecto, consuelo, ...

¿Qué edad tiene su hijo?
Tres años.

¿Y sigue tomando pecho?
Sí. Antes de irse a dormir.

¿Cómo se compagina la lactancia materna con el trabajo?
Se puede hacer pero se necesita mucho apoyo y comprensión. Cada madre debe trazarse su plan según el horario de trabajo, la edad del niño, el desplazamiento, etc. Cuando la madre termina sus dieciséis semanas de baja maternal, tiene derecho a una hora de pausa cada día para alimentar al bebé. Es cuestión de . organizarse, decidir si se quiere extraer leche en el trabajo, o saltarte el desayuno y aprovechar esa hora para dar el pecho.

La madre debe hacer malabares para llegar a todo.
Ojala pudiéramos llevar a nuestro bebé al trabajo. El problema estaría resuelto. La lucha que encabezan muchas asociaciones y nosotras también apoyamos es la de alargar la baja maternal a seis meses, que es el tiempo que un bebé debe alimentarse de leche materno exclusivamente.

¿Cuáles son las dudas más comunes de las madres que acuden a vuestra asociación?
Una de las más comunes es la de las crisis o baches de lactancia. De repente, una madre se encuentra que a los tres meses su niño no para de pedirle leche. Ellas llaman asustadas temiendo que se les termine la leche pero nosotras las tranquilizamos en seguida diciéndoles que se trata de una crisis de crecimiento. El bebé estimula el pecho para que la madre produzca más leche. La madre es como una fábrica de producción, por eso es tan importante dejar acceso libre al pecho. Nadie te explica estas cosas cuando nace tu niño.

El problema es que no estamos acostumbrados a ver madres dando el pecho.
Claro. La lactancia es instintiva pero también cultural. Las madres de hoy en día han visto muy poco dar el pecho y, por eso, muchas veces las malas posiciones durante la lactancia resultan en dolores de espalda o la formación de grietas en los pezones.

¿Cómo es una posición correcta?
El niño debe estar barriga con barriga con la madre y con la cabezaa la misma altura del pecho. La posición varía cuando damos el biberón. En este caso, el niño está boca arriba y despegado de la madre.

¿Vuestra labor sólo se desarrolla después del parto?
No, también durante el embarazo. Es muy importante que la madre se informe sobre la lactancia durante el embarazo. Unas buenas condiciones en el parto favorecen el inicio de la lactancia que debería ocurrir en la primera hora de vida, cuando el niño está despierto y activo, y puede llevar a cabo el afianzamiento espontáneo (encontrar el pecho por sus propios medios).

A veces tenemos demasiado miedo y olvidamos que la naturaleza es sabia
¡Muy sabia! Por ejemplo, se ha comprobado que un pinzamiento del cordón umbilical más tardío evitaría anemias en muchos bebés. Así ha sobrevivido nuestra especie hasta ahora. Hace sólo unos cincuenta años que empezó el auge del biberón.A veces los protocolos de los hospitales no son los más acertados.

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miércoles, 29 de julio de 2009

0 comentarios 7/29/2009

Lactancia a libre demanda

Escrito por Viviana - Categoria
“Pecho libre demanda”- ésta suele ser una frase usada habitualmente por el equipo médico, pero ¿qué significa realmente?

Durante las primeras horas de vida el bebé permanece alerta y es en esos momentos en los que se debe aprovechar para instaurar una buena técnica de lactancia y así favorecer el aumento de la cantidad de leche que se produce.

En las siguientes horas el bebé pasará la mayor parte del tiempo dormido y es ahí donde la madre se preocupa acerca de la frecuencia y duración con la que debe alimentar a su bebé. La respuesta que me parece más clara ante esta interrogante es: depende…claro, porque cada niño o niña es distinto a otro y la madre debe dedicarse a conocer bien a este nuevo integrante de la familia que, aunque estuvo dentro de ella, hoy es una persona individual que depende de ella. Hay recién nacidos que succionan en forma rápida y vacían los pechos con pocas mamadas, otros en cambio suelen ser lentos tomando periodos de descanso entre medio. Hay también madres que secretan gran cantidad de leche y el bebé queda satisfecho a poco mamar. Es común que en los primeros días de vida la succión sea menos eficiente y la producción de leche menor, por lo que el bebé debe alimentarse en forma más frecuente y con el pasar de los días el intervalo entre una mamada y otra será mayor.

Estudios demuestran que los bebés que se alimentan a libre demanda recuperan más rápidamente el peso de nacimiento y suelen tener una lactancia exitosa más larga que aquellos a los que se le da pecho con reloj en mano y se les obliga a alimentarse cada determinadas horas.

Es importante además que la madre descanse y que cuente con los recursos y el apoyo de la familia para que esto sea posible.

También es beneficioso el alojamiento conjunto de la madre y el niño, para permitir el amamantamiento nocturno.

En resumen:

* Dar de un pecho hasta que el bebé lo suelte en forma voluntaria, tratando de que vacíe un pecho y del otro pecho tome lo que pueda. En la siguiente toma, empezar por el pecho que se terminó.
* Dar pecho cada vez que el bebé lo pida. Si bien en un principio puede ser algo frecuente y desorganizado, con el paso de los días el bebé comenzará a succionar mejor y las mamadas se harán más efectivas, tomando menos veces en el día.
* No dejar que pasen más de tres horas de intervalo entre una y otra mamada. Hay bebés que son mas dormilones, pero se les debe despertar con masajes suaves o mojando suavemente la cara, dejar dormir por mas tiempo podría provocar un aumento inadecuado de peso.
* Amamantar durante la noche, según la demanda del bebé, esto aumentará la producción de leche y permitirá una lactancia más prolongada

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lunes, 27 de julio de 2009

0 comentarios 7/27/2009

Declaracion sobre el llanto de los bebes

Escrito por Viviana - Categoria , ,
Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar...
está sufriendo su primera experiencia
de sumisión. (Michel Odent)

Esta declaración está firmada por multitud de profesionales cercanos a los niños y otros no tan cercanos, por madres, padres y abuelos y desde hoy también por mi.

Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.


El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por 'muerte súbita' se producen en la cuna. Los estudios demuestran que es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.
Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

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viernes, 24 de julio de 2009

4 comentarios 7/24/2009

Michel Odent advierte: las cesareas acortan la lactancia

Escrito por Viviana - Categoria , ,

Una nota del 2007, que tambien, sigue siendo actual.

El doctor y obstetra Michel Odent desgranó en Jarrio (España), en el marco de la Semana mundial de la lactancia materna, las consecuencias negativas sobre la lactancia materna que traen consigo los partos mediante cesárea. Odent no dudó en afirmar que los partos por cesárea reducen el período de lactancia materna y que ésta es la explicación por la cual, en todo el mundo, se ha reducido notablemente el período de lactancia de los bebés. Cuando una mujer da a luz a un niño mediante parto vaginal segrega una alta cantidad de hormonas que estimulan las glándulas mamarias y la producción de leche; sin embargo, este proceso no se produce cuando el parto se desarrolla mediante cesárea o cuando la madre se ve sometida a tratamientos mediante oxitocina.

El número de mujeres que dan a luz a sus bebés mediante parto natural es cada vez menor, lo cual está derivando en una lactancia cada vez más reducida y en un cambio sustancial de los métodos de alimentación tradicionales.

Michel Odent explicó que ya hay países en los que no se dan partos vaginales, como ocurre en China y en Iberoamérica, donde todos los partos se desarrollan mediante cesárea. En estos países existen niveles muy bajos en cuanto a número de lactantes. Michel Odent también reivindicó la importancia que tiene para la mujer el volver a un parto «tranquilo, en silencio y bajo una luz tenue; hay que redescubrir la importancia del silencio», manifestó el experto.

Pensar a largo plazo

Las cifras que se barajan en la actualidad apuntan a que la cesárea está comenzando a verse como el método más natural de dar a luz un hijo; por ello, como ayer defendió Michel Odent, es necesario «aprender a pensar a largo plazo, pues vivimos en una sociedad donde la mujer tiene cada vez más complicado el segregar hormonas».

En contra de la apuesta masiva por el parto mediante cesárea de las mujeres chinas e iberoamericanas, ayer unas cuarenta madres se reunieron en el Hospital de Jarrio para apoyar la lactancia materna, una forma natural de alimentar a los recién nacidos por la que optaron cuando dieron a luz este año.

El Hospital de Jarrio celebró una vez más la semana de la lactancia como homenaje a todas las madres que han dado a luz en este centro entre octubre de 2006 y octubre de 2007 y que han optado por amamantar a sus hijos.

Este centro hospitalario cuenta desde el año 2000 con el sello «Amigo de los niños», por su constante esfuerzo en el desarrollo y apoyo de conductas que favorecen el crecimiento sano del bebé, como es el apoyo a la lactancia materna.

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jueves, 23 de julio de 2009

0 comentarios 7/23/2009

Nanda como mamá. Nada como mamar

Escrito por Viviana - Categoria ,
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miércoles, 22 de julio de 2009

7 comentarios 7/22/2009

Los bebés no manipulan: "El llanto de los bebés" por Michel Odent

Escrito por Viviana - Categoria , ,
Este es un articulo del 2005. Pero creo que es muy actual.

Ni son pequeños tiranos, ni manipuladores, ni tratan de ser más listos que los adultos. Los bebés son personas. Y como tales, sienten, padecen, aman, se quejan y lloran.

No puedo expresar en un único artículo todo lo que pienso sobre la deshumanización de la crianza de los hijos en nuestra sociedad. Así que hoy me centraré en el llanto de los bebés.

El científico francés Michel Odent dice que "Cuando un recién nacido aprende que es inútil gritar... está sufriendo su primera experiencia de sumisión." Y es que, gracias a torturas como el método Estivill (plagio español del conocido método Ferber), millones de padres dejan llorar desconsoladamente a sus hijos para que "aprendan a dormir".

Los bebés no saben hablar y, por tanto, no tienen otra forma de comunicación que el llanto. Además, los bebés de los seres humanos son de los más dependientes que existen en la naturaleza. Por tanto, parece lógico pensar que su llanto deba ser atendido por sus padres.

Pero, además, hay pocas cosas más insoportables para un adulto que el llanto de un bebé. Es por eso que cuando escuchamos llorar a un niño sentimos el impulso natural de acudir en su ayuda para socorrerlo... y que deje de llorar.

Quien no responda así al llanto de un bebé se está deshumanizando a sí mismo y defraudando a su bebé. ¿Qué imagen del mundo le estamos dando a nuestros hijos si cuando piden ayuda a quienes más les quieren, lo único que obtienen es indiferencia e insensibilidad?

Y para aquellos que postulan que los niños lloran para manipular perversamente a sus padres, les diré que los niños atendidos con tiempo y amor no suelen llorar nunca.

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lunes, 20 de julio de 2009

2 comentarios 7/20/2009

La Lactancia Salvaje

Escrito por Viviana - Categoria ,
La mayoría de las madres que consultan por dificultades en la lactancia están preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y un apoyo en el varón, en la familia o en la comunidad que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia genuina es manifestación de nuestros aspectos más terrenales, salvajes, filogenéticos. Para dar de mamar deberíamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Y dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que se necesita para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser una misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Solemos razonar, leer libros de puericultura y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

Hay una idea que atraviesa y desactiva la animalidad de la lactancia, y es la insistencia para que la madre se separe del cuerpo del bebé. Contrariamente a lo que se supone, el bebé debería ser cargado por la madre todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duerme. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en el moisés o en el cochecito o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si se lo bloquea, desvía su caudal.

Dar de mamar es tener el bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. Es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es locura.

Sí, hay que volverse un poco loca para maternar.

Laura Gutman

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viernes, 17 de julio de 2009

1 comentarios 7/17/2009

Esto quieres para tu parto?

Escrito por Viviana - Categoria
"Pongámoslas en severas habitaciones con luces que ciegan.

Tumbémoslas de espaldas en potros duros y estrechos.

Atémoslas a máquinas para que no puedan moverse.

Obliguémoslas a estar calladas y no molestar con sus dolores.

Expongamos sus partes más íntimas y amenacémoslas con el frío acero.

Hagámoslas empujar a sus bebés contra la gravedad de la tierra...

En estas condiciones el parto se hace rápidamente insoportable y el alivio del dolor es la única esperanza de la mujer....

Este no es el grito de una mujer de parto trayendo un bebé al mundo, aunque si sólo conoces el nacimiento en un ambiente medicalizado puede ser que lo creas así.

Esto es el aullido de súplica de un animal preso dolorido."


Tricia Anderson, matrona
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